Danays Bautista: Sonríele a los desaciertos

Imagen: vimeo.com

Por Rogelio Ramos (Tomado de Cachivache Media)

Tenía cinco años cuando una bala le arrebató la visión. En 2010, la guitarrista, compositora y cantante cayó debajo de un tren en Madrid y perdió el brazo izquierdo. Con estos dos hechos podría haberse trepado a su propio abismo y llorar, quedar ahí, enquistarse; sin embargo, cada uno de los músicos que ha ido a verla se siente tocado por su risa, las ganas de vivir y, sobre todo, el arte que brota de ella.

Se llama Danays Bautista y tiene un disco llamado Live, una voz potente, hermosa. Esta cubana entra en lo que Joaquín Borges Triana llamaría generación post filin. Danays se mueve con soltura por el jazz y el chachachá, el bolero o el danzón, el guaguancò y va de clásicos como César Portillo o María Teresa Vera a Eduardo Ramos, y defiende con virtuosismo a sus contemporáneos Luis Barbería o Vanito Brown. Esta mujer me cuenta, me canta, me da ganas de vivir.

Accidente I

“Dos acontecimientos han marcado mi vida y no vale la pena siquiera tratar de calificarlos de traumáticos o lo que sea. Perdí la vista cuando era niña, a los cinco años, en un accidente y a esa edad no es un tema que se elabora conscientemente. Es diferente cuando te toca parecido siendo adulta. Yo he podido observar esto en mí misma. Este tipo de sucesos implica readaptar tu sistema mental, y físico.

“Si de alguna manera limita o no, depende de cómo se enfoque el tema. Yo no creo que las experiencias que dejan huella tengan necesariamente un solo signo. Quiero decir, ninguna cosa es independiente una de otra: si marcan no dejan solo un saldo negativo; es simplemente algo, no sé si especial, que te ocurre, te mueve. Ni siquiera habría que asumirlo como un estigma, y no me enredo más” (se ríe).

La ¿mala? educación

“Hice mi educación en una escuela especial para ciegos, o como dicen en Cuba, débiles visuales, hasta la secundaria. Una escuela con mucho nivel, lo que le faltaba era hacer más énfasis para incorporarte a la sociedad, esos detalles de enseñarte a conducirte, a moverte, a sembrar en ti las herramientas para la autonomía”.

La guitarra

“Empecé con la guitarra a los 11 años. No tenía ni idea de cómo era aquello. Lo que sí tenía claro es que la guitarra era mi pasión desde bien pequeña. Al comenzar a conocerla no entendía ni qué sentido tenía afinarla ni cómo se hacía. Alguien me explicó cómo se llamaban las notas con las cuerdas al aire y comencé a sacar mis conclusiones, a pensar siguiendo la consecución de las notas en las escalas que ya me habían explicado que eran cromáticas y diatónicas. Para mí no eran más que nombres. En fin, que comencé a sacar mis cuentas y a construir acordes en mi cabeza, sin saber, y alguien me decía: “La menor se toca así”, pero yo sentía que eso no alcanzaba para tocar las canciones de la vida. Luego terminé la secundaria y entré a estudiar música”.

Danays toca en serio

“Un amigo me invitó a participar en un festival de jazz para mujeres. En esa época yo tocaba con el Cuarteto Esperanza. Sumamos 4 colegas más y nos tiramos a la ‘honda piscina del jazz.’ (Ríe). Estuvimos muchos años tocando en sitios como La Zorra y el cuervo. Fue lindo por la excelente relación entre los miembros de la banda, por su talento y juventud. También por haber podido compartir escenario con músicos tremendos como Enrique Pla, Julito Padrón, Román Filiú y otros.

“Hacia 2007 se hizo más presente en mí la necesidad de probar también otros caminos. Fue un período muy interesante en que hice música junto a gente como Yusa, Rey Ugarte, la gran Marta Valdés…”.

España

“En 2008, con el apoyo enorme del súper talentoso Gladston Galliza me fui a Madrid y empecé de cero; pero tuve la suerte de que, casi llegando, Julio Fowler me invitara a cantar. Poco después mi admiradísimo Román Filiú me llamó para unirme a su quinteto. La banda entonces la integraban Román, Reinier Elizarde (El Negrón), Ariel Brínguez, Michael Olivera… Con ellos fue como la mayor escuela que me ha tocado pasar. Yo me preguntaba ‘¿Qué hago aquí?’. Disfruté mucho y aprendí; a partir de ahí fui conociendo gente y me llamaron para tocar en una banda de world music que se llamaba Tribu Novo y otros proyectos interesantes también”.

Accidente II

“Mira, mi accidente ocurrió un 17 (de mayo de 2010) y el 20 tenía previsto un concierto. La noticia fue un bombazo mediático impresionante, para bien y para mal. (Se ríe). No tenía ni idea de lo que podría ser vivir eso, desde el punto de vista de los medios. Nunca terminaré de agradecer tanto apoyo y cariño de tantos buenos amigos allí, así como de gente que ni conocía. A mis colegas, que mientras yo estaba en el hospital decidieron, con el apoyo inmenso de Pilar Zumel y otros, hacer un concierto que no iba a poder hacer yo el 20.

“Obviamente no pude ver el concierto, pero sé que se juntó un montón de colegas grandes de la escena de Madrid. fue el primero de varios gigs que hicieron por mí y la verdad, no hay cómo agradecer tanto.

“Empecé a cantar, tan pronto como pude al salir del hospital. Hice algunos conciertos entrañables y algo complicados para mí por mis condiciones físicas del momento. Sin embargo, lo más difícil era cantar sin poder tocar. Yo creo que soy una persona muy afortunada a pesar de todo. Tuve la suerte de que el área de música de la Fundación Orange patrocinara mi carrera por cinco años y me ofreciera el madrinazgo de su coro. A la par llegaban citas muy importantes como el Festival de Jazz de Madrid y mucho más. Surgió entonces la necesidad de juntar músicos con los que ser acompañada. Así acabó por nacer el Danays Bautista Quintet.

“La etapa junto a Fundación Orange fue excelente. Muchos conciertos por varias ciudades. Colaboraciones interesantísimas y un disco grabado en directo en una sala mítica de Madrid también con el apoyo de SGAE”.

Vuelvo a escribir “(se ríe)”; es la verdad, Danays ríe. Hablamos antes de que vuelva a su isla. Vive en Miami, allá hizo teatro con el grupo Fluorescent moon, ha tocado en pequeñas salas y maqueta lo que será su próximo disco, al tiempo en que aprende a programar, grabarse a sí misma en casa. Así es Danays Bautista: música, empeño, belleza y otra vez música. Una mujer que parece mostrar siempre ese verso que canta para fortuna nuestra: Sonríele a los desaciertos.

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