Logan: el fin de una era

Ilustración: Mayo Bous / Cachivache Media.

(…) él es más viejo ahora y está claro que sus habilidades no son lo que alguna vez fueron. Él se está desvaneciendo en el interior y su factor de curación disminuido lo mantiene en un estado constante de dolor crónico –de ahí la bebida como analgésico.

James Mangold

Por: Dayma Crespo Zaporta (Tomado de Cachivache Media)

El filme Logan (2017) no solo constituye el último largometraje producido por Marvel Entertainment y distribuido por la 20th Century Fox de la trilogía de Wolverine, sino que representa el fin de la mayor leyenda de los X-Men, la que mereciera hasta la fecha tres cintas independientes. Este parte de una trama futurista ubicada temporalmente en el año 2029, momento en que los mutantes han sido exterminados por los humanos, la escuela de Charles Xavier (Patrick Stewart) desapareció, y Logan (Hugh Jackman), el Profesor X y Caliban (Stephen Merchant) permanecen encubiertos como “humanos ordinarios” en medio de la nada, en las cercanías de la frontera entre México y Estados Unidos.

Bajo la dirección de James Mangold y con una duración de 135 minutos, en Logan podemos apreciar cómo su director supo priorizar los resortes principales de la historia en pos de no desviar la atención de los espectadores hacia sucesos que por su relevancia merecían un filme independiente; por ejemplo: la matanza en Westchester, la cual en la película se le atribuye a un fallo en la mente del Profesor X cuando en realidad, en el cómic, fue obra de Wolverine.

La película quiebra el mito de la presunta inmortalidad de Wolverine, al mostrar cómo el mismo componente (Adamantium) que lo hiciera más fuerte al principio acaba debilitándolo en sus últimos momentos. Estamos en presencia de un Logan que gracias al “factor curativo” en su composición genética ha sobrevivido a numerosas guerras, un hermano “psicópata”, una violenta operación ideada por el coronel William Stryker, una bomba nuclear en Japón, y sobre todo, al implacable paso del tiempo. Sin contar el hecho de que en la cinta se da cumplimiento a la profecía de Yukio (Rila Fukushima) en la segunda parte de la trilogía Wolverine, cuando vaticina la muerte del héroe, solo que esta vez Logan no sostiene su corazón, sino la mano de su hija, quien lo acompaña hasta el último suspiro y se ocupa de darle una sepultura digna.

En este sentido, el filme posee un alto contenido humanista, el cual se manifiesta desde el propio título. Queda atrás el nombre de lucha, Wolverine, para salir a la luz un hombre común y corriente, Logan. Este se encuentra demacrado físicamente, a ratos no es más que un alcohólico, e intenta ganarse la vida como chofer de una limusina; sus demonios y recuerdos lo atormentan a cada instante y su único motivo para seguir en pie es brindarle protección a su querido amigo y compañero de mil batallas, Charles Xavier. Hugh Jackman aparece maduro, con traje y peinado convencional, con actitudes de un anciano cascarrabias y testarudo que lo alejan del hombre rudo que solía ser. Finalmente, Wolverine deja atrás sus comportamientos instintivos (propios de una bestia) para suprimir el dolor, al mostrar su corazón y cuán emocional puede ser ante un conflicto sentimental como el establecido al saber que Laura es su hija.

Por otro lado, amén del dolor que causa en los espectadores la despedida de este súper héroe, la cinta constituye una puerta abierta a nuevos personajes como su hija Laura (Dafne Keen) y sus compañeros, y por ende, a nuevos conflictos. Con la “extinción” de los mutantes y las muertes de Logan y el profesor Charles Xavier, los resortes de las tramas anteriores de los X-Men carecen de sentido. La aparición de Laura, una descendiente de Wolverine creada a partir de inseminaciones del ADN mutante en jóvenes latinas, constituye la pista clara de que la especie de Logan ha de continuar. El hecho de que a causa de su sexo posea garras en los pies, no solo hace más poderosa a la joven, sino que anima a los espectadores a partir de las prometedoras batallas que podrá regalarnos, ahora que Lobezno no estará más para ello.

La joven Dafne Keen interpretó su papel de manera magistral, y las escenas de lucha son una prueba fehaciente de este elogio, ya que entre miradas hostiles y rápidos movimientos, esta pequeña de once años se dio a conocer al mundo, asegurando que tiene mucho talento que brindar a los aficionados de la gran pantalla. De ahí las palabras de su director, James Mangold: “Ella es una niña de 11 años equipada con toda la volatilidad, inestabilidad, cambios de humor, sombras y potencial violencia de nuestro héroe”.

Por otra parte, si de algo estamos seguros es de que Hugh Jackman ha inmortalizado a Wolverine durante 17 años y, de ahora en lo adelante, en cualquier remake de la saga, el protagonista tendrá un imponente patrón que igualar. Amén de su versatilidad, patente en filmes de diversos géneros como Kate and Leopold (comedia romántica), Van Helsing (terror) y Les Misérables (drama musical), dicho personaje ha marcado la carrera y la vida de este actor australiano para incorporarlo en los anales de la Historia de la Marvel y así trascender a la posteridad.

La idea del fin definitivo de Logan y el Profesor X dentro de la franquicia de los X-Men se maneja de otra manera, que trasciende la mera muerte de ambos personajes. La ausencia de escena post-crédito, tan cara a las cintas de esta productora cinematográfica, solo verifica que no habrá continuación alguna de esta historia, sino que a partir de ese momento se dará luz a mutantes pertenecientes a otra era. En este sentido, los títulos New Mutants y X-Men: Supernova, trabajos actuales de la 20th Century Fox, se tornan explícitos en cuanto a la edificación de nuevas sinopsis y personajes.

Logan constituye un canto de cisne para la franquicia de los X-Men de nuestra generación; aun cuando esta continúe con otros actores y personajes, será en extremo difícil decir adiós al Wolverine (Jackman) con el que crecimos. Además, cuestiona algunos de los presupuestos de las cintas anteriores, pues hasta el momento la Marvel nos había hecho creer en el mejoramiento del mundo gracias a la fuerza sobrenatural de los mutantes. Sin embargo, ahora que se muestran débiles y sus poderes han menguado con el paso de los años ¿qué esperanza nos queda a aquellos que contábamos con su ayuda y protección?

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