El arte del error: vivir para ver

Exposición GlitchMix not an error en la Real Embajada de Noruega en Cuba. Foto: Fernando Medina / Cachivache Media.

Por: Yudith Vargas Riverón (Tomado de Cachivache Media)

I. User and password

Desde marzo y hasta el próximo mayo está abierta al público la exposición GlitchMix not an error, como parte de la hasta ahora fructífera colaboración entre la Real Embajada de Noruega en Cuba y el estudio Figueroa-Vives. Por novena ocasión, ambas vecinas instituciones (queda una al lado de la otra)han demostrado que cuando se quiere, se puede. Sobre todo, en lo que respecta a impulsar proyectos curatoriales que no siempre encuentran justo amparo en los predios oficiales. La muestra en cuestión impulsa por vez primera en nuestro país el llamado glitch art, o arte del error. El diálogo transcrito a continuación resume en breves palabras qué es un glitch:

– ¿Qué es un glitch?

– Lejos de lo que sugiere el nombre, no es ni un duende, ni un orco. Es un error breve que durante un pequeño intervalo de tiempo puede hacer que se vea mal una imagen o cualquier otro tipo de salida electrónica.

Esta es solo una definición de glitch que manejan los ingenieros. Todas las fuentes afirman que el glitch –o error- alude a aquellos fallos de sistema o en videojuegos que no afectan negativamente la estabilidad o rendimiento del programa. Es una cualidad imprevista de la cual debe sacarse algún provecho. Nosotros –quienes pertenecemos a ese complicado y enrevesado mundo del arte– vamos un poco más allá y hemos encontrado en el glitch fuente nutricia para la creación.

De modo que el glitch art deriva de la distorsión de imágenes/sonido generadas por cualquier equipo electrónico. Como tantas otras cosas, el glitch art llegó retrasado a la mayor de las ínsulas caribeñas. La culpa la tuvo internet y su lentísimo avance en el tercer mundo. Pero la desconexión, a pesar de complicar todo tipo de comunicación e intercambio de información en la era contemporánea, también ha generado avances significativos en cuanto a inventiva se refiere.

Subrepticiamente, el arte del error fue colándose en nuestro país y en otras regiones del orbe; los artistas comprendieron que tenían ante sí una inagotable mina de oro: cada imagen y sonido, puede ser manipulado para que se equivoque, cometa errores… y así sacar provechos creativos de él. Es la estética del error. Tan importante es el glitch art hoy, que incluso se ha creado en la patria de Bill Gates el MOGA: Museum of Glitch Aesthetics. Los artistas abanderados de esta tendencia nerd siguen los pasos de quien es reconocido como el pionero: Mark Amerika.

II. Log in

Este emblemático artista de los nuevos medios lleva alrededor de dos décadas trabajando infatigablemente. Su obra Grammatron (1997) se considera la primera pieza que reflexiona acerca de las connotaciones y problemáticas de la red de redes. Pero eso fue hace 20 años, cuando la palabra “internet” en Cuba era pura quimera tecnológica. Hoy ya no lo es tanto. Incluso, varios artistas jóvenes se han interesado por el también llamado nerd art: Fidel García y Yonlay Cabrera son los más reconocidos y entusiastas creadores del arte en los nuevos medios en nuestro país.

Su incorporación en GlitchMix not an error no fue fortuita. Los tres artistas reflexionan desde la manipulación y el fallo tecnológico –intencional o no– acerca del contexto actual. Obviamente, al ser la primera vez que se exhibe en Cuba la obra de Mark Amerika, fue preciso mostrar parte de sus más trascendentales piezas del net art y el audiovisual. Desde agigantadas fotografías conscientemente pixeladas –donde priman el cromatismo brillante y hasta medio psicodélico– hasta piezas más crípticas donde se entorpece el nexo espectador-obra puesto que pocos logran convencerse de la significación de monitores, altavoces, teclados y otras delicatessen tecnológicas impropias del desamparo tecnológico donde vivimos.

La obra de los dos artistas cubanos convocados a tal ocasión se nos devela más inmediatamente. Yonlay Cabrera eligió su pieza Cuba_20170127 donde captura fallas reales ocurridas durante la emisión del Noticiero Nacional de la Televisión Cubana, precisamente en el segmento de las culturales. A través de diversas pantallas de dispositivos con salida de video (tablets, laptops, televisores) se nos muestra una secuencia que “migró” de analógica a digital, y el resultado final es una imagen distorsionada, medio abstracta, medio figurativa, reconocida como un ejemplo casi impoluto de glitch art.

Por su parte, Fidel García reflexiona acerca de un fallo más preocupante que el tecnológico: el fallo social. Su obra Prisionización (2016) nos presenta una serie de entrevistas anónimas a diversos individuos que han sido encarcelados por motivos disímiles. El conflicto generacional, la co-relación prisionero-carcelero, el efecto del contexto en el accionar de las personas, son algunas de las posibles lecturas derivadas de la pieza de Fidel García.

La parodia, el sarcasmo, la ironía, son herramientas que fluyen en el glitch art, como llamado de atención acerca de la dependencia contemporánea hacia la tecnología. Por otra parte, habríamos de cuestionarnos hasta qué punto son efectivos esos mecanismos en un país donde el analfabetismo tecnológico es cuando menos preocupante.

De manera que es loable encausar un discurso crítico hacia los nuevos medios haciendo precisamente uso de ellos. Y eso me gusta del nerd art: su sometimiento al cibermundo, su codependencia al hardware, su inclusismo tecnológico. Eso también admiro en los tres artistas de GlitchMix. not an error: su insubordinación al esquema, al statu quo. Porque de ellos emana un arte libre, un arte que propone adecuarnos al fallo, y volverlo partícipe del más genuino disfrute estético: el arte.

III. Log out

Muchos artistas ya han adoptado el camino del comprometimiento tecno-social. Sin embargo, resalto que en Cuba es difícil –mucho– realizar exposiciones de este tipo por los cuantiosos gastos de montaje y concepción espacial de las piezas. En su mayoría, dependen de soportes casi imposibles de conseguir en un país tercermundista.

Una vez más resurge la inventiva humana –léase cubana– y en vez de pan, casabe: en vez de iphone7, Alcatel; en vez de monitor de pantalla plana de última tecnología, ATEC-Haier. No obstante, la muestra en cuestión sobrevive a los avatares y carencias tercermundistas: se percibe que se ha puesto empeño en concretar piezas que respeten la esencia del nerd art en general y del glitch art en particular. Se respira tecnología y adecuación al soporte digital, en resumen.

Lo más importante: se está haciendo en nuestro país un arte “otro”, un arte que subvierte las imposiciones tradicionales de la academia, un arte que rechaza el pincel y apuesta por el keyboard y Facebook. Un arte que se aleja de la pincelada y apuesta por texturas pixeladas. Con mayor o menor acierto, el glitch art da –y dará– mucho de qué hablar. Vivir para ver.

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