Colón Cultural: arte y comunidades periféricas

Foto: Cortesía de Colón Cultural.

Por: Alejandro Amaro Seguí (Tomado de Cachivache Media)

El Consejo Popular Colón es uno de esos barrios que, cuando se mencionan en ciertas circunstancias, hacen que las cejas del interlocutor se levanten. Ubicado en Centro Habana, está limitado aproximadamente por Galiano, Malecón, Prado y San Rafael. Desde los tiempos de la República fue considerado una de las zonas de tolerancia más populares de La Habana, y en la actualidad su panorama sigue siendo gris. Su estado inmobiliario es un vaivén de casas destruidas junto a otras totalmente remodeladas, la mayoría preparadas para servir de alquiler a extranjeros. Muchos de sus vecinos pueden ser encasillados en las diversas categorías en las que se piensa cuando se dice “marginados sociales”. Su cercanía al Casco Histórico y al Malecón habanero lo ha convertido en un importante centro turístico, de ahí que la relación de los pobladores con residentes foráneos esté mayormente mediada por tratos económicos.

Con semejante contexto, un joven local decide que hay que hacer algo para contrarrestar de alguna forma ese proceso. Nada bueno puede resultar de la conjunción de factores como la reproducción de estereotipos culturales para complacer el ojo extranjero predispuesto, la persecución del dinero motivada por la locación geográfica, el bajo nivel adquisitivo, el hacinamiento, los índices de criminalidad, y una vida artística prácticamente inexistente. Toda una ironía esto último, considerando la ubicación de varios centros culturales importantes en las cercanías del barrio. 

Para impulsar el cambio, Reynier Guerra y Glenda Ferbeyre decidieron crear la organización sin fines de lucro Colón Cultural. Junto a ellos colabora Cecilia González, el tercer miembro de su comité organizador. Con este equipo, que prepara cada uno de los eventos de Colón Cultural, conversé para saber un poco más de su historia, sus actividades y sobre la reciente Residencia que lanzaron, destinada a artistas interesados en vincularse al barrio.

– ¿Cómo comenzó el proyecto?

– Reynier Guerra (RG): Mientras estudiaba en la facultad de Artes y Letras en 2015, trabajaba a la vez con Elegoa Cultural Productions, una organización canadiense que estaba colaborando con el Laboratorio Artístico de San Agustín (LASA). Con ellos se llevó a cabo el “Taller de invierno” y un gran evento llamado “La primavera del amor”, colateral con la Bienal de la Habana de ese año (2015).

De ahí me interesó mucho el trabajo que hacía LASA en su comunidad, y por mi parte, como mi papá [Juan Guerra] es el Delegado de una circunscripción de aquí de Colón, sé de primera mano que aquí no se realizan habitualmente eventos similares. Entonces se nos ocurrió a los dos elaborar un proyecto donde se trajeran artistas, valiéndome de las conexiones que hice en el trabajo anterior y de que ellos estaban interesados en trabajar con comunidades con estas características.

A partir de ahí comenzamos a averiguar las posibilidades de concretar la idea con algunas instituciones del barrio, como el Consejo Popular, los CDR, y el Museo Lezama Lima, con quienes coordinamos nuestras primeras actividades. Desde entonces, hemos ido creciendo en colaboradores, hemos conocido nuevas personas interesadas y creado conexiones entre los artistas. Por ejemplo, los conciertos con Sofar se han convertido en una excelente plataforma para esto; sus representantes necesitaban de una plataforma para poder trabajar entre las personas de aquí y a nosotros nos gustó su proyecto. Luego colaboramos con la producción, las conexiones y servimos de puente entre ellos, que son una organización internacional, y Cuba. Les garantizamos el público, una parte de los artistas y las locaciones.

– ¿Por qué Colón?

– RG: Primero, porque aquí es donde vivo, y donde creció Glenda, así que existe un sentido de pertenencia con la zona. Sin embargo, es importante recalcar que el proyecto no está restringido a este vecindario, sino a cualquier otra comunidad periférica. “Periférica” no en el sentido geográfico de la palabra –Colón no lo es–, sino periferias sociales y culturales. Además, como conocía a todo el mundo aquí, era mucho más fácil comenzar el proyecto en un lugar familiar. El que mi padre fuera Delegado también contribuyó al principio.

– ¿Qué puedes decirnos de la historia del barrio? ¿Cómo llegó a convertirse en lo que es hoy?

– Cecilia González (CC): La cercanía al antiguo corazón cultural de La Habana, hizo que en sus afueras proliferara el juego, la prostitución y se reunieran todos los grupos sociales desfavorecidos que no “pertenecían” a otros lugares. Pese a esto, existía dentro de Colón una gran variedad de centros como el cine Duplex, el teatro Campoamor y el Teatro musical de la Habana, lamentablemente condenados al olvido.

Además, las instituciones que se encuentran dentro de sus límites, como el Centro Hispanoamericano de Cultura o el Museo Lezama Lima, tienen problemas para llegar a los habitantes de la zona. La población de aquí no se siente identificada con ellos, como si no fueran parte de su comunidad; son para “gente de otra clase, de otro nivel intelectual”.

Por si fuera poco, no sé si Colón específicamente, o Centro Habana, tiene el mayor índice de densidad de casas particulares en toda Cuba. Esto trae consigo que no sea visto como una zona turística, y por tanto no reciba los beneficios de las restauraciones que se le hacen a otros lugares del Casco Histórico. Sin embargo, Colón en realidad hospeda a una gran parte de esos turistas que van a visitar las zonas “bonitas”, pero siempre queda excluido de las reparaciones y de las actividades culturales que se realizan en lugares cercanos, supuestamente más frecuentados por los extranjeros.

– ¿Cuándo fue la primera actividad “oficial” como Colón Cultural?

– CC: La primera, en mayo de 2016, fue como un festival de varios días en el propio Colón, donde participaron artistas cubanos y de varios países. Lo llamamos “Colón Cultural, edición de primavera” y fue como un taller de arte contemporáneo, dirigido por la rusa Olga Chagaoutdinova y Wilfredo Candebat, actor y dramaturgo cubano. En su marco proyectamos un ciclo de películas caribeñas en colaboración con la Muestra Intinerante de Cine del Caribe, produjimos un performance diseñado por el canadiense Johannes Zits, una instalación de Olga titulada “La pared de los deseos” y varios conciertos y conversatorios.

– ¿Cómo fue esa primera experiencia con el público de la comunidad?

-CC: Al principio la gente andaba con cuidado, pero poco a poco fue asumiéndolo como suyo y comenzaron a participar. Ya nos conocen, saben lo que hacemos y nos preguntan cuándo es el próximo evento.

También nos hemos involucrado con otras actividades que tienen alguna connotación política o histórica, que no son estrictamente culturales pero que creemos que son importantes para que Colón Cultural entre en la dinámica del barrio. En consecuencia, produjimos algunas fiestas de los CDR, invitamos músicos y a otros tipos de artistas para enriquecer la dinámica de estas celebraciones, a las cuales la gente ya les está perdiendo el interés.

– ¿Qué otras actividades han realizado hasta la fecha?

– CC: El pasado 28 de enero realizamos una actividad dedicada a los niños conmemorando el natalicio de José Martí. Allí premiamos a los niños que recitaban poemas martianos y versos sencillos con plantas ornamentales, e hicimos algunas rifas para animarlos a participar. También cada mes tratamos de hacer dos conciertos de Sofar, reuniendo a músicos locales y extranjeros.

 

– ¿De qué forma se da a conocer Colón Cultural? ¿Qué métodos usan para darle publicidad a las actividades?

– CC: La promoción siempre ha sido una de nuestras prioridades, ya que entre nuestros objetivos están dar a conocer nuevos artistas de la comunidad y presentarle a su vez al barrio otras formas de hacer arte. Los interesados, pueden seguirnos en Facebook y en nuestro sitio web oficial “www.coloncultural.com”.

Para la divulgación nacional, y sobre todo dentro de Colón, solemos imprimir posters y sueltos que pegamos o distribuimos por el barrio. No obstante, la forma más efectiva sigue siendo “de boca en boca”, poner a circular la información entre las personas cercanas y encargarle que la difundan siempre trae buenos resultados.

Nuestro rostro digital sirve de igual manera para darnos a conocer al mundo, y gracias a eso logramos recaudar los fondos necesarios para realizar nuestras actividades.

– ¿Qué instituciones o personas los ayudan?

– CC: Nosotros los del comité organizador [Reynier, Glenda, Cecilia] tratamos de ayudar materialmente en la medida de nuestras posibilidades, pero sobre todo le dedicamos tiempo para que todo salga bien y que cada vez podamos lograr más cosas.

No obstante, sin la ayuda económica que han brindado los artistas con los que trabajamos –que muchas veces además donan sus creaciones para el barrio–sería imposible.

– ¿Qué otras organizaciones similares conocen o colaboran con Colón Cultural?

– CC: Hay varias a las que nos gustaría acercarnos más, pues tienen muchos años de experiencia y nosotros recién estamos comenzando, como “Muraleando” de Lawton y LASA de San Agustín. Aquí en la Habana Vieja existe también el proyecto comunitario de Papito “el barbero” en la Loma del Ángel, aunque no está exactamente relacionado con el arte.

– Cuéntame de la Residencia que lanzaron hace poco.

– CC: El objetivo de nuestra Residencia es movilizar a aquellos que puedan estar interesados en el trabajo con comunidades periféricas. Para ellos les garantizaremos los materiales, los contactos para que Colón sea su objeto de estudio o punto de partida artístico, y un estipendio mensual a lo largo de 3 meses, además de 3600.00 CUP para la producción de su proyecto. Como eso puede resultar poco, nosotros apoyaremos en la búsqueda de financiamiento con otras instituciones.

La convocatoria estará abierta hasta el 31 de marzo, aunque probablemente lo extendamos un poco más. Debemos aclarar que la Residencia no está exclusivamente orientada hacia artistas sino también hacia académicos, quienes pueden enviar igual sus propuestas de trabajo. El plan ideal es hacer esto tres veces al año, o sea, tres ganadores cada tres meses.

– ¿Qué planes para el futuro tiene Colón Cultural?

– CC: Por ahora, continuar con los conciertos en colaboración con Sofar, apoyar la Residencia de un artista canadiense que recibiremos aquí en el barrio en marzo, quien trabaja con las personas mayores y su percepción del tiempo; también colaborar con Johannes Zits y el cubano Alexis Poveda en una investigación que realizan sobre la ceiba, y que las Residencias tengan buena acogida. En el futuro más lejano, estamos explorando las posibilidades de producir un evento de música en Cienfuegos y expandirnos hacia otras comunidades.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *