El Atlas de la Habana

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Por: Yudith Vargas Riverón y Alejandro Pérez Malagón (Tomado de Cachivache Media)

Como el titán mitológico en el borde del mundo, el edificio FOCSA se destaca, prominente, en el skyline habanero. Con sus 130 metros de altura (según el Consejo de Edificios Altos y Hábitat Urbano) vence por una cabeza al Habana Libre como edificación más alta de la ciudad y de Cuba. Es muy interesante, no obstante, el hecho de que en su reputado libro 500 años de construcciones en Cuba, Juan de las Cuevas Toraya reporte una altura menor a la normalmente aceptada. Según el licenciado, el FOCSA, con 121 metros, es cuatro metros menor que el hotel de la Rampa.

Hacia finales de la década del cincuenta del pasado siglo, La Habana se encontraba entre las más emblemáticas capitales del mundo occidental. La mirada foránea descubría en nuestra ciudad una exótica hibridez entre arquitectura colonial decimonónica y las más avanzadas propuestas del modernismo, centrado –sobre todo– en los aportes del racionalismo arquitectónico. “Hacer más con menos” era la máxima que aunaba esfuerzos en dicho sentido, de manera que la funcionalidad, aprovechamiento del espacio y empleo sabio de novedosos materiales constructivos distinguían visualmente las edificaciones racionalistas de la urbe habanera.

El FOCSA, ejemplo ideal de la sensibilidad racionalista, se distingue por el acople simétrico de las líneas horizontales y apaisadas, contrastando con la verticalidad de su bloque central. No obstante, el conjunto se “abre” hacia una elegante curvatura que pareciera diluir las fuertes angulares donde se unen horizontales y verticales, conformando en sí mismas atractivos elementos decorativos emanados por las formas estructurales del inmueble. Su titánica monumentalidad destaca entre sus pares, mas su aplastante contraste coadyuva a distinguirlo en el panorama del litoral vedadense y hace inolvidable su imagen para quien lo ve por vez primera.

La forma peculiar del inmueble, similar a un libro abierto, se debe a la estructura tipo pantalla parabólica de su planta. Las dos alas del edificio se unen a través de un bloque de circulación vertical que permite el acceso a sus 373 apartamentos. Casi al final del bloque central, en el piso 33, se encuentra el afamado bar-restaurant La Torre.

La planta baja del FOCSA está dedicada a zonas de servicios. Existe un estudio de televisión y otros establecimientos, entre los que se destaca una farmacia y la popular cafetería Café TV. Debajo de estos se encuentran dos niveles de parqueo soterrados, elemento bastante sui generis en la arquitectura habanera. Por encima, jardines y una piscina conforman las áreas recreativas al aire libre del edificio. La segunda planta alberga un salón de actos con capacidad para 700 personas, y en la cuarta dos salas de conferencias de 130 puestos.

Uno de los elementos más interesantes de esta construcción es su concepción bioclimática. Mediante un emplazamiento orientado a favor de la mayor captación de las brisas diurnas y nocturnas se logran espacios de confort en el interior del edificio. El tratamiento de las fachadas del mismo protege sus espacios interiores de la fuerte luz solar del trópico. Al ubicar las terrazas en las fachadas noreste y sureste y las galerías de circulación en las fachadas contrarias se garantizó que todos los locales habitables quedaran protegidos. La iluminación y ventilación natural está garantizada en varias áreas. Muchas habitaciones tienen soluciones que permiten crear flujos de ventilación cruzada.

La decisión de construir un edificio de tal cantidad de habitaciones se debió al cálculo económico realizado en el momento de su construcción. El mismo determinó, a partir del costo de la céntrica manzana de 17, 19, M y N, que para amortizar el proyecto era necesario un mínimo de 400 apartamentos. Estos se construyeron fundamentalmente para empleados de la CMQ, que trabajaban a dos cuadras de distancia, en el Radiocentro (actual edificio del ICRT).

En el momento de su proyección, la opinión mayoritaria entre los arquitectos norteamericanos dictaba que no tenía sentido económico construir un edificio de estructura de hormigón armado de más de 18 pisos. Es bastante conocido como el arquitecto Ernesto Gómez Sampera defendió su idea de construirlo usando esta tecnología. La calidad de la planificación permitió no solo demostrar lo erróneo del concepto dominante, sino incluso lograr ahorros de hasta un 18% del presupuesto original en algunos pisos. Actualmente muchos rascacielos se construyen utilizando hormigón armado de alta resistencia, técnica que el FOCSA demostró practicable.

Las cargas horizontales y verticales de viento eran una de las preocupaciones de los proyectistas, por el perfil ancho y parabólico del edificio. Para probar la solidez del diseño ante las corrientes aéreas del malecón habanero se construyó una maqueta a escala 1:100. El ancho contorno del edificio crea una sombra de viento bastante amplia en el Vedado, influyendo negativamente en su entorno. No obstante, las fachadas de las calles 17 y N se ven favorecidas en los meses de invierno por la sombra que su perfil arroja.

En los 28 meses que transcurrieron entre febrero de 1954 y junio de 1956 se construyó el FOCSA. El hecho de construir una hormigonera en la zona que hoy ocupa la piscina fue importante para el éxito del proyecto, eliminando la necesidad de transportar el hormigón. En ella se produjeron en total 35 mil metros cúbicos de hormigón de diferentes densidades. Una máquina Rosa Cometa produjo en obra gran cantidad de los bloques utilizados en el edificio.

Muchos premios se han entregado a esta obra de la ingeniería civil cubana, siendo seleccionado en 1997 una de sus siete maravillas. En 1957 el Colegio de Arquitectos había decidido entregarle el premio Medalla de Oro, pero el asalto al Palacio Presidencial organizado por dirigente estudiantil y estudiante de arquitectura José Antonio Echeverría impidió la ceremonia.

Este edificio, construido en la década de oro de las construcciones en Cuba, es un símbolo para los ingenieros y arquitectos de la Isla. No solo fue proyectado por un grupo compuesto mayoritariamente por cubanos, sino que en su momento fue el segundo edificio de su tipo más alto en el mundo entero. Es difícil pasar cerca de su fachada acompañado de un profesional de las construcciones sin que este comience a explicar espontáneamente hasta donde llegan los gigantescos cimientos del FOCSA o cuan resistentes son los hormigones de su torre de central. El concepto de Le Corbusier de una ciudad dentro de la ciudad con una estructura autónoma encuentra aquí un gran exponente para el orgullo y deleite de sus moradores, vecinos y visitantes, pero también para todos los habaneros y cubanos en general.

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