Una hora de “code” en Cuba

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Por: Maite López Pino (Tomado de Cachivache Media)

El jueves 8 de diciembre de 2016, en el acogedor patio Los Laureles de la mítica facultad de Matemática y Computación de la Universidad de La Habana, se reunieron casi 150 personas para disfrutar de “una hora de programación” como primer acercamiento al mundo de la informática.

La Hora del Código es un movimiento mundial que ha involucrado a millones de estudiantes y curiosos en el mundo. Desde el sitio web de Code.org aseguran que cualquier persona, en cualquier lugar del mundo, puede organizar una Hora del Código; agregan además que los materiales para implementar esta hora están disponibles en más de 45 idiomas y el público meta abarca un rango de edades de entre los 4 y 104 años.

Esta iniciativa, que comenzó en el año 2013, tiene por objetivo ofrecer acceso rápido y gratuito a las nociones básicas de la programación. Las líneas fundamentales de estos eventos son promover la participación en escuelas e institutos de las Ciencias de la Computación e incrementar el número de mujeres y estudiantes de colectivos minoritarios que aprenden a programar. Detrás de esta iniciativa mundial está la firma de importantes empresas como Microsoft, Apple, Amazon, Boys y Girls Clubs of America y College Board.

Amalia Gómez es una activa estudiante Cibernética. Estudia el quinto año, en la Facultad de Matemática y Computación de la Universidad de La Habana; es además miembro del proyecto Delta – un espectáculo humorístico que promueve el conocimiento científico y tecnológico y se realiza todos los viernes en el cine La Rampa- y fundadora del proyecto Sigma, que promueve la inclusión de mujeres en el campo de la ciencia y la tecnología. En una reunión de coordinación de esos proyectos se percataron que por esos tempranos días de diciembre se realizaría el evento The Hour of Code a nivel mundial. Decidieron sumarse a las más de 165 mil sedes del mismo y organizarlo por primera vez en Cuba, al conectarse Code.org con todo su trabajo de promoción de la ciencia y tecnología.

“Llevamos meses trabajando en preuniversitarios y escuelas para relacionar a las personas con la tecnología y la computación y motivarlos a acercarse más a nuestro campo”, explica Amalia. “Este evento mundial nos parecía el marco ideal para convocar a jóvenes, enseñarles el trabajo que hacemos e iniciarlos en el mundo de la programación. La facultad nos proporcionó la sede y cuentapropistas Negolution y otros nos ayudaron al facilitarnos material promocional”.

¿En qué consiste esta hora de programación en Cuba?

“Queríamos que los niños, adolescentes y jóvenes tuvieran un acercamiento a la computación. En el sitio promocional del evento están disponibles muchas aplicaciones para iniciarse, pero en su mayoría funcionan conectadas a Internet y no tenían muchas versiones offline, por eso decidimos tener a mano las app para móviles y ordenadores, para quienes tuviesen dispositivos a mano, y también desarrollamos acciones paralelas para aquellos que no contaban con uno. Básicamente hicimos demostraciones de manejo de computadoras, robótica y realidad aumentada, para lograr el acercamiento mediante los elementos que les resultasen más atractivos”.

Durante esta hora los profesores y estudiantes de Matcom interactuaron con todos los participantes, pero les brindaban una atención más detallada a las niñas…

“El proyecto es general para todos, pero este, como otros varios proyectos en el mundo, promueve la inclusión de las mujeres en los campos de ciencia y tecnología, porque por lo general hay pocas mujeres. Muchas grandes empresas de software en el mundo tienen que promover políticas de contratación de mujeres porque las muchachas no programan; hay una especie de estigma social de que estas carreras son solo para hombres.

“Por ejemplo, las charlas vocacionales que hemos dado para preuniversitarios, tanto las de matemática como de computación, las han dado mujeres; traemos varios grupos de muchachas a la facultad para enseñarles a programar”.

¿Qué te deja esta hora de programación?

“Todos los participantes se divirtieron muchísimo. Nos hubiese gustado hacer una convocatoria mayor, pero la planificamos con poco tiempo, porque decidimos que, aunque apresurado, era mejor no dejarlo pasar. El próximo año haremos algo más grande, para ello contamos con la colaboración de secundarias cercanas.

“Este fue un primer acercamiento, vieron cosas que no habían visto antes, jugaron e interactuaron con las aplicaciones y tendrán el recuerdo de este evento.

“Las aplicaciones que utilizamos son las apps que Code.org tiene prestablecidas para este evento y me impresionó mucho como los muchachos han interactuado con ellas. Pensé que sería difícil para ellos, pero algunos llegaron en poco tiempo al nivel 18, de 22, en un juego donde el quid es aprender a programar”.

Los responsables en Cuba enviarán las fotos de su evento a los promotores de Code.org, para que tengan constancia de que the hour of code también llegó hasta La Habana. No obstante, lo más importante de lo ocurrido en la Facultad de Matemáticas y Computación es la acción, ese primer acercamiento para muchos jóvenes que podrían desconocer qué es la programación y quizás hayan encontrado su vocación gracias a esa hora de código.

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