Polaroid: música desde la imagen

PolaroidPor: Diana Ferreiro (Tomado de Cachivache Media)

Si Juan Carlos Pérez y Miguel Díaz no se hubieran conocido nunca, igual andarían haciendo canciones, cada uno por su lado. Canciones que con frecuencia no cuentan una historia, sino que indagan en un mundo más espiritual; que describen y fotografían una realidad que es, a la vez, muchas realidades.

Pero Juan Carlos Pérez y Miguel Díaz se conocieron en el 2011 por medio de Jenny Díaz, hermana de Miguel, y se dieron cuenta de que compartían conceptos en eso de hacer canciones. Cada cual tomó su rumbo, pero cierto día coincidieron en un local de ensayos con sus respectivos proyectos y comenzaron a espiarse mutuamente. Un aguacero hizo el resto. Mientras esperaban que cesara la lluvia hicieron algunos temas juntos y surgió la idea de formar un solo grupo.

El nombre vino un poco después por un tema de Juan Carlos, y tiene mucho que ver con el tipo de canción que hacen, una especie de “poesía de la imagen”. Algo así como una “instantánea musical”.

Contada mal y pronto, esa es la génesis de Polaroid.

Luego, algunas cosas sucedieron con la banda. Experimentaron con varios formatos (tuvieron bajo, guitarra eléctrica, percusión menor, saxofón, clarinetes…), un disco con BisMusic y una gira por Argentina. Una nominación al Cubadisco. Una peña en el Barbaram Pepito’s Bar. Aun así, su música es prácticamente desconocida para el público cubano.

La presentación de su disco Ágora en el teatro Mella, el pasado mes de junio –acompañados por músicos de la talla de Alain Pérez, Kelvis Ochoa, Oliver Valdés, Rodney Barreto y Yaroldis Abreu–, los introdujo ante un público mucho más amplio, que en su amplia mayoría los escuchaba por primera vez.

En ese afán por encontrar un lugar a cada cosa, reconoceríamos a Polaroid dentro del disperso “movimiento” de la novísima trova cubana. Pero auténticos como pocos a estas alturas o, al menos, con la capacidad de seducir desde el primer verso.

Un demo, grabado de forma artesanal por ellos mismos, llegó a manos del productor Enrique Carballea, quien no se entusiasmó demasiado hasta que los escuchó en una descarga interpretando temas que no estaban en el material. Temas para los cuales Enrique conocía al público ideal y les advirtió que el formato que tenían en ese momento era una locura para la música que intentaban defender.

El formato, hasta hace muy poco, estaba compuesto por Miguel Díaz (guitarra y voces), Juan Carlos Suárez (guitarra y voces), Jenny Díaz (voces y percusión) y Danilo García (guitarra). Actualmente la banda se regenera luego de una separación por diferencias estéticas de sus integrantes.

Sus influencias van desde la nueva trova cubana y la canción latinoamericana hasta el country y el rock and roll. Desde allí, Polaroid busca trazar un estilo muy propio, lejos de lugares comunes, pero a partir de ellos también. Con otra forma de decir.

Describir. Esa es la clave en Polaroid. Desde una emoción hasta un condensado de situaciones amorosas, políticas y sociales a la vez. La conciencia de que cuando algo te sucede, no es lo único que está sucediendo en tu vida en ese momento. La certeza de que todo a nuestro alrededor está conectado y de que somos conscientes de ello si queremos. Y todo eso en una canción.

Y eso también está en Ágora La Habana (BisMusic, 2014), un álbum casi totalmente acústico que contó con la participación de excelentes artistas como Robertico Carcasés, Gastón Joya, Gerardo Alfonso o Yaroldis Abreu. Ahí escucharon por primera vez a un Polaroid con un formato que no podrían reproducir en vivo. Que tendrían que reinventar a partir de ese momento y que realmente adquiere una dimensión otra, cuando los temas son defendidos a guitarra limpia y voces sobre un escenario.

Once canciones, compuestas por Juan Carlos y Miguel Díaz, y un interludio en la voz de Waldo Leyva conforman un álbum que es pura imagen. Fotografía, diríamos luego de escucharlo.

Y luego está Ágora Argentina, fonograma que grabaran en la madrugada del 16 de diciembre de 2014 en los Estudios OLGA, y con el que recorrieran buena parte del país austral.

Y aunque hay temas que convergen en ambos discos (Hoja seca, Ágora, Aro de fuego, San cantor…), hay quien asegura que las versiones de Ágora Argentina son más sentidas, más sufridas si se quiere. Más hermosas por la sencillez, por la desnudez que se transparenta en ellas.

A la vez, hay canciones exclusivas en cada disco que te obligan a cruzar de uno a otro. Es el caso de Navegar, por ejemplo, o de Té frío (Ágora La Habana), o Verso apagón (Ágora Argentina), mínimo poema al desasosiego:

“Puedo caminarme por dentro,

de frente o de espaldas a tu llanto,

o inundarme el amor. Supe:

la bandera se quema detrás

de la hoguera y no adentro,

y al perdón le quemaron por ese silencio

que no terminó de gritar

que un minuto puede ser mi paz

que un minuto puede ser el mar.

Yo me quedo entre el verso apagón

y la orilla que le ha regalado

una lágrima a Dios,

puede que necesite otro día tu rezo tifón.”

Pero es realmente con su formato original que Polaroid atrae, acerca. Cuerdas y voces que envuelven en una intimidad de la que es difícil escapar. Y donde las canciones se revelan como jóvenes herederas de la poesía de la nueva trova cubana.

Apenas un comienzo, con el verso y la canción en bandolera y la búsqueda siempre y la guitarra colgando del hombro. Ahora con una banda que reconstruir, Juan Carlos Suárez pretende continuar desde la trova que ha venido defendiendo desde que iniciara el proyecto (y un poco antes también). Un nuevo disco en camino, otros artistas, un mismo nombre. La música dirá.

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