“Malos” héroes

mala adaptaciones cine comicPor: Darío Alejandro Alemán (Tomado de Cachivache Media

El buen discernimiento de los críticos cinematográficos se ha encargado de elevar unas pocas películas a un Olimpo reservado exclusivamente para aquellas con el calificativo de “clásicos”. Pero… ¿quién mantiene vivo el recuerdo de los malos filmes? Muchos podrían alegar –y no sin razón– que la mala experiencia de una hora y media o dos frente a una pantalla es suficiente para retener en la memoria una fastidiosa historia mal contada. No obstante, hasta estas ovejas negras del séptimo arte encuentran siempre quien les rinda culto, y de ello pocos ejemplos resultan más ilustrativos que las absurdas producciones del controversial Ed Wood.

Las películas de superhéroes en un principio parecían estar condenadas a conformarse solo con el reconocimiento de haber roto tal o más cual récord de taquilla hasta que comenzaron a contar con elencos actorales de lujo y brillantes mentes tras las cámaras. La primera gran versión cinematográfica de un cómic de superhéroes fue Superman (1978), interpretada por el hasta entonces desconocido Christopher Reeve mientras que los veteranos Gene Hackman y Marlon Brandon encarnaron a Lex Luthor y Jor-El respectivamente. Pero fue Batman (1989) de Tim Burton la que abrió una nueva era para este género. Por las dos primeras películas del Caballero Oscuro desfilaron actores como Jack Nicholson, Michael Keaton, Danny De Vito, Kim Basinger y Michelle Pfeiffer.

Hollywood decidió entonces posar sus ojos sobre este tipo de películas, sumándolas a su “sistema de estrellas” para multiplicar las ganancias taquilleras. No fue hasta el 2008 que los filmes de superhéroes volvieron a sufrir otra ruptura en su estilo, y fue nuevamente Batman el encargado de marcar el antes y el después. Con The Dark Knight, de Christopher Nolan, estas producciones comenzaron a proponer un discurso mucho más interesante que trasciende el despiadado uso de efectos especiales y escenas de acción.

Aunque los ejemplos mencionados salven un poco la honra del género, dentro de la inmensa lista de exponentes sobran los casos donde la narrativa ha estado muy lejos de presentar algo decoroso. Repasemos, entonces, algunos de esos filmes que de alguna misteriosa manera recordamos, aunque no sea de la forma más grata.

Tiempos de malas rachas

A los ojos del espectador de hoy, toparse con algunas de las primitivas versiones cinematográficas de superhéroes pudiera causar tanto aversión como risa. Los efectos especiales de la década de los setenta distan mucho de los que acostumbramos a ver hoy día. Si a eso le sumamos que estas producciones estaban muy por debajo de clásicos antiguos como Star Wars, pocos o nulos son los deseos de enfrentarse a estos primeros intentos de llevar los cómics a la pequeña y gran pantalla.

Aunque desde la década del treinta ya se venían haciendo adaptaciones del cómic al cine, 1960 marcó el inicio de una desenfrenada carrera de producciones cinematográficas de superhéroes. La lista de películas y seriales de este género surgidas a partir de los sesenta es incontable, por lo que nos centraremos, en un primer momento, en la entonces desafortunada apuesta de Marvel por transformar a sus personajes en carne y hueso.

En 1977 Spiderman logró su primera película. Esta nunca llegó a los cines, pues fue un largometraje piloto creado para tantear la opinión del público de cara a la realización de un serial televisivo. El proyecto se llevó a cabo, pero Peter Parker y su heroico alter ego, irónicamente, terminaron rodeados de telarañas en los estantes de los videoclubs.

Ese mismo año la Marvel lanzó al mercado otra cinta con las mismas intenciones de la de Spiderman, solo que el protagonista era esta vez Hulk, el coloso esmeralda. Se hicieron unas cuantas películas más debido a la buena aceptación que tuvo la primera en el público y lo entretenido de la trama. Lou Ferringo, un popular fisiculturista de la época, permitió que le pintasen la piel de verde y le pusieran unos lentes de contacto para interpretar al iracundo monstruo, pero no permitió que le tocasen su melena rubia al estilo Barry Gibb.

En esta primera saga Hulk compartió escenas con Thor, otro mítico personaje de la Casa de las Ideas. Aunque los rayos del martillo mágico Mjornil no parecían muy realistas, la vestimenta del dios nórdico resultó mucho más parecida a la del cómic que la mostrada luego por Chris Hemsworth. De este filme son criticables los efectos especiales, pero, si obviamos estos detalles propios de la tecnología de la época, la calidad de la historia es superior a la versión del 2003 que protagonizó Eric Bana.

Para Marvel los siguientes diez años estuvieron marcados por el infortunio. En este lapsus consiguió estrenar dos decepcionantes películas:Dr Strange (1978) y Howard the Duck (1986). La primera no respetó en nada los orígenes del “mago más poderoso del universo”, a lo que se suman las pésimas actuaciones y su bajo costo de producción, reflejado en los pobres efectos visuales. La segunda, por su parte, despertó grandes expectativas cuando se supo que sería apadrinada nada más y nada menos que por George Lucas, quien tres años antes había culminado con El Retorno del Jedisu primera trilogía de Star Wars. El apoyo de Lucasfilm no pudo evitar el deshonroso fiasco de esta película, protagonizada por un pato que además de hablar presumía entre sus habilidades el ser un fumador, alcohólico y mujeriego empedernido.

Para 1989 los seguidores de la Marvel y los amantes de la acción “pura y dura” vieron los cielos abiertos con la primera cinta de The Punisher. El éxito de este filme fue mediano, pues además de sangre, patadas y explosiones, no reflejó mucho más de la personalidad del vengador por cuenta propia Frank Castle. No obstante, al público le agradó ver de nuevo en escena a Dolph Lundgren, una joven promesa del cine de violencia que ya se había estrenado cuatro años atrás en el papel del boxeador soviético Ivan Drago en Rocky IV.

The Punisher aburre, a pesar de que las balas y la sangre se derraman como agua. El guion no pasa de describir la interminable vendetta de Castle contra el crimen organizado y se olvida de ciertos elementos de la vida íntima de este antihéroe que hubiesen salvado la película. También se toma ciertas libertades respecto al cómic, como el hecho de que al Castigador (como le llaman en Latinoamérica) lo presentan como un ex oficial de policía y no como un traumatizado veterano de guerra; pero es entendible si se tiene en cuenta que por aquellos años el mito del superpolicía hacía furor con las historias de Robocop. En defensa del filme, las adaptaciones del 2004 y del 2008 no mostraron nada distinto a las matanzas sin sentido de Lundgren, salvo la reciente interpretación de Jon Bernthal en la segunda temporada deMarvel´s Daredevil del 2016.

A fines del siglo pasado fue el turno del Capitán América de llegar a la gran pantalla. El héroe icónico de la Marvel, vestido con colores pasteles y montado sobre de una ridícula motocicleta, salvó en esa ocasión al presidente de los Estados Unidos de un Red Skull italo-fascista que por demás era responsable de la muerte de Martin Luther King Jr. y otros “pacifistas” como John y Robert Kennedy. La película en general fue un total fiasco, sobre todo por las actuaciones a la manera de mensajes de bien público.

En su serie de largometrajes de superhéroes la Marvel decidió incluir, en 1994, a Los Cuatro Fantásticos. La película resultó otra de las malas inversiones que durante décadas había hecho esta casa editorial. Lo más destacable, aunque resulte irónico, son los pésimos efectos especiales, los cuales dieron de qué hablar a la crítica ese año. De risa fue el maquillaje de La Cosa quien, en vez de tener la piel de roca sólida parecía más bien un torpe muñeco de goma. El personaje más abucheado de la cinta fue el Dr. Doom, cuya capa verde (semejante a una cortina vieja e inmóvil) anuló la intimidante presencia de este villano. La cinta carece de cualquier tipo de épica en su trama, a tal punto que a veces da la impresión de ser una grotesca parodia intencionada.

El tuerto de Nicholas (Nick) Fury no siempre fue afroamericano, aunque la interpretación de Samuel L. Jackson no deje espacios para otra versión del astuto director de SHIELD. En 1998 se estrenó Nick Fury: Agent of SHIELDcon la imagen caucásica anterior a la del universo Ultimate, lanzada en el 2000. En el papel protagónico estuvo el poco convincente David Hasselhof, quien en los noventa era considerado un sex symbol gracias al excesivo muestreo de su atlética figura en la serie Baywatch. Lo que pudo ser una exitosa película de espías, plagada de intrigas y con buenos cameos de otros superhéroes, incumplió todas las expectativas gracias a su historia vacía y su funesto casting. Quizás Hasselhof no debió salirse de su rol de salvavidas en las playas de Santa Mónica.

Más fiascos de fin de siglo

Mientras en el mundo del cine a Marvel parecía irle de mal en peor, DC se regocijaba de los lauros de Superman y Batman. Pero la gloria no fue eterna ya que tras Batman Return se le vino encima una oleada de fracasos taquilleros que no pararían hasta el 2005, año en el que Christopher Nolan renueva al Caballero Oscuro con Batman Begins.

Cuando Tim Burton abandonó la saga del vigilante de Gotham, la responsabilidad de continuarla recayó sobre los hombros de Joel Schumacher. Este último, ante las exigencias de la Warner Bros de eliminar el tono oscuro de las dos entregas anteriores, decidió cambiarle los aires al personaje y en su afán de innovación se le fue la mano. En 1995 Schumacher estrenó Batman Forever, siguiendo la tradición de grandes elencos que inició su predecesor: Val Kimer, Nicole Kidman, Jim Carrey y Tommy Lee Jones.

La película despertó en el público criterios encontrados. Mientras unos la consideraban más divertida que las de Burton, otros le criticaron su excesivo matiz de comedia. La cinta, sin llegar a volverse “indigerible”, decepciona un poco con su ambientación carnavalesca y el histrionismo de sus personajes. Los villanos, por ejemplo, son una ridícula parodia de lo que muestran los cómics: la interpretación de Tommy Lee Jones se aleja mucho del psicótico Harvey Dent y Jim Carrey parece no poder alejarse del molde de Ace Venture o de La Máscara.

Si bien Batman Forever marcó un declinar en el historial fílmico del murciélago, dos años después Schumacher lograría con Batman y Robin una catastrófica caída en picada. En esta ocasión George Clooney sería el hombre tras la máscara de un Batman que mostraba sin pudor sus pezones y las siluetas de sus genitales en el traje.

Si bien en la entrega anterior existían criterios dispares sobre la calidad de la adaptación de Schumacher; en esta la opinión fue unánime al condenarla como una de las peores películas de superhéroes jamás hechas. Curiosamente el reparto volvió a estar plagado de estrellas hollywoodenses como Uma Thurman en el rol de Poison Ivy y Arnold Schwarzenegger en el de Mr. Freeze.

Los villanos causaron muchos destrozos, aunque no tanto al héroe como a la película en general. En primer lugar concentraron en una sola historia a demasiados tipos malos, lo que dio lugar a la aparición innecesaria de la decepcionante Batgirl para así equilibrar un poco el combate. Schwarzenegger, con sus limitados dotes actorales, hizo de Freeze un refrigerador autómata mientras Uma Thurman interpretó a una exageradafemme fatale que por perro guardián tenía un descerebrado Bane de piel verde.

Batman no fue el único tropezón noventero de la DC. Steel, de 1997, demostró que siempre se puede hacer algo peor. Este filme de superhéroes cuenta la historia de un hombre que decide hacerse una armadura (algo rígida y llena de artilugios) para luchar contra los traficantes de armas que dejaron paralítica a su amiga.

En el papel del vigilante estuvo el legendario jugador de básquetbol Shaquille O´Neal, quien ha incursionado varias veces sin suerte en el cine. El entonces número 34 de Los Ángeles Lakers intentó infructuosamente darle al filme un toque humorístico, lo cual le llevó a competir ese año por el premio Razzie al Peor Actor del Año. No obstante, O´Neal, fanático de la DC, pareció satisfecho con la película ya que se tatuó en uno de sus brazos el nombre y el símbolo de su personaje.

Steel parecía condenada al fracaso desde el casting; filmarla costó muchísimo trabajo por las ausencias al rodaje de su estrella, a causa de compromisos deportivos. La crítica fue despiadada con la película y las ventas de taquilla fueron tan pobres que el estimado de las pérdidas sobrepasa los 10 millones de dólares. Por suerte para la DC y la Warner Bros este fiasco pasó al olvido pronto y son muy pocos los que recuerdan a aquel ridículo hombre de metal de más de 2 metros de estatura.

A esta larga lista de pésimas adaptaciones cinematográficas debemos sumar a un héroe que no pertenece ni a Marvel ni a DC comics. Nos referimos aThe Phantom (1996), un justiciero creado en la década de 1930 por la editorial King Features Syndicate. La película cuenta la historia de un justiciero cuyas habilidades provienen de una leyenda de la selva de Bengala y lucha contra el crimen organizado en los Estados Unidos. En el rol de la damisela en aprietos encontramos a una joven Catherine Zeta-Jones mientras que el enmascarado es interpretado por Billy Zane (conocido por interpretar al villano Cal Hockcley en la multipremiada Titanic). El filme carece tanto de un arco argumental sólido como de una actuación medianamente decorosa. Aunque rememora las aventuras de un veterano superhéore, ni siquiera llega a transmitir la nostalgia de los viejos tiempos del cómic. The Phantom, en su intento por sacar del olvido a su protagonista, no hizo más que provocar un rechazo generalizado a los primeros fundadores del género de superhéroes.

Superlucha por los Razzies

El siglo XXI llegó y trajo a las películas de superhéroes las buenas nuevas de los sofisticados efectos especiales. A partir de los 2000 se abría la posibilidad de reflejar a cabalidad en las pantallas de los cines las escenas más complejas de representar de las viñetas, pero contar con avanzadas tecnologías no lo es todo a la hora de hacer un filme. Más allá de las escenas computarizadas debe existir un buen guión que avale la calidad de la producción.

Los guionistas de películas de superhéroes cuentan con la suerte de tener la mitad de su trabajo asegurado puesto que sus personajes ya existen y han sido perfectamente caracterizados durante décadas en las historietas. Esto nos lleva a interrogarnos cómo es posible que se realicen tan malas adaptaciones de narraciones tan bien estructuradas. La pregunta sigue sin respuesta.

Mark Steve Johnson lanzó en 2003 su versión del justiciero ciego de Hell´s Kitchen, la cual tuvo en su estreno grandes ventas de taquilla, pero después nadie se atrevió a verla de nuevo. La película quiso ahondar en el submundo gótico que rodea a Daredevil pero no terminó bien parada. Hay quien cree que pudo haber sido un éxito, pero las malas actuaciones pesaron demasiado como para mantener este criterio. De Ben Afleck no podría decirse que “dio vida al personaje” dado su falta de expresividad. El actual Batman se las ingenió para mantener durante todo el filme la misma cara fría e impávida, lo cual le aseguró el Razzie de ese año.

Por otro lado, Jennifer Garner interpretó a una Elektra sin más desempeño que unas cuantas volteretas y puñetazos. Pero como dicen que “el ser humano es el único animal que choca dos veces con la misma piedra”, Marvel sacó un largometraje solo para este personaje, quien sería encarnado nuevamente por Garner repitiendo las mismas “malas prácticas” que Daredevil.

En el 2004 la DC apostó por hacer un filme exclusivo para uno de los personajes secundarios más exitosos de sus cómics: Catwoman. La trama de la película se aleja completamente de las historietas: un personaje sensual y con una extraña moralidad se convierte en una heroína incapaz que, a la fuerza, intenta demostrar cuán sexy es. Además, Ciudad Gótica ni es mencionada y, para colmo, la protagonista ni siquiera se llama Selina Kyle, sino Patience Phillips, quien obtiene sus poderes “mágicos” de un gato relacionado con una diosa egipcia.

Aún más ridículo son los villanos de esta película, sobre todo una Sharon Stone cuya piel es dura como el mármol gracias a los poderes que le confiere un maquillaje tóxico con severos efectos secundarios. Halle Barry es quien interpreta a Catwoman en su cruzada contra los cosméticos y gracias a su papel obtuvo un Razzie (lo cual se va convirtiendo en algo habitual para el cine de superhéroes) justo tres años después de haber ganado un Oscar a mejor actriz por Monster´s Ball.

Unos personajes a los que nunca se les ha hecho justicia son los de Los Cuatro Fantásticos. En 2005 todo indicaba que serían reivindicados con una nueva versión, pero no pasó de ser un retoque de la película de 1994. Jessica Alba, en su papel de la Mujer Invisible, estuvo nominada al Razzie por peor actriz del año y Julian McMahon (Dr. Doom), aunque no pudo optar por el premio, bien se merecía uno. Lo único salvable fue la empatía que transmitió Chris Evans (La Antorcha Humana), quien después probó suerte como el Capitán América y no le ha ido tan mal.

Por si no bastara, estos Cuatro Fantásticos tuvieron una segunda parte que superó en elementos negativos a la primera. A pesar de incluir a Silver Surfer (personaje estrechamente ligado a Los Cuatro Fantásticos en los cómics) la cinta resultó un fracaso. Destaca en ella el combate final donde presentan al omnipotente Galactus, pero al parecer la imaginación o el presupuesto no alcanzó para hacer otra cosa que un nubarrón parlante. A inicios del 2016 este grupo de héroes tuvo otro remake, el cual se lleva los lauros a la peor versión… y eso que la competencia estaba reñida.

La DC, junto a Warner Bros, venía trabajando la idea de llevar al cine a uno de sus personajes icónicos, miembro indiscutible de la Liga de la Justicia y querido por los lectores de cómics: Linterna Verde. Debido a que sus poderes han pasado por varias manos, los productores se decantaron por Hal Jordan, quizás el más trascendental de los portadores del anillo esmeralda.

En 2011 el proyectó finalizó y, como otros ya mencionados, pasó con más penas que glorias. Para el espectador común es una película para “matar el tiempo”, sin embargo, quien conoce los cómics puede creer que el objetivo del filme fue matar el argumento original de Linterna Verde. La enorme calidad de los efectos especiales resulta indiscutible, pero es lo único destacable en una cinta que explota la clásica trama del héroe inseguro y dudoso de su poder que en situaciones extremas se crece y salva el día. Realmente esta historia pudo haber funcionado en cualquier otro héroe menos en Hal Jordan, quien es reconocido –entre otras cosas– por su temeridad a niveles insensatos.

Ryan Reynolds estuvo poco convincente en el rol protagónico, sumando así otra decepción en su paso por el género de superhéroes. Dos años antes el actor había encarnado en X-Men Origins: Wolverine a un ridículo Deadpool con la boca cosida y rayos láseres en los ojos. Perseverante, Reynolds volvió al universo Marvel para darle una segunda oportunidad al Mercenario Bocazas en su propia película y en esta ocasión el éxito opacó los fiascos anteriores.

Son muchos los ejemplos de malas adaptaciones del cómic al cine, por lo que sería muy difícil una disección profunda de cada uno de ellos. Respecto al tema, las opiniones del público difieren mucho puesto que todo depende de gustos particulares. Hay quien dedica su atención a las explosiones y las peleas, otros al guion e incluso, hay quien recolecta bandas sonoras.

Las películas de superhéroes son muy dadas a las malas críticas porque nacieron de clichés. Muy pocas han sabido aislarse del clásico camino del héroe para proponer en sus escenas algo distinto. La experiencia ha demostrado que no son suficientes perfectas coreografías de artes marciales, ni grandes actores, ni efectos computarizados para hacer de un superhéroe un clásico cinematográfico. A veces basta una buena historia y quizás algo de respeto a las décadas de desarrollo de los personajes en las viñetas.

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