Netflix y los tipos duros del barrio

super hero netflix

Por: Darío Alejandro Alemán (Tomado de Cachivache Media)

Génesis apurada

Ya sea por las exigencias propias del mercado o por la necesidad subconsciente de tener –al igual que todos sus personajes– un némesis, DC Comics y Marvel se han disputado durante varias décadas el título de la mejor casa editorial de historietas. Esta relación casi dialéctica entre ambas compañías saltó un buen día del escenario de las viñetas hacia la gran pantalla, cuando la DC fue comprada por Warner, otro de los muchos tentáculos del emporio Times.

Durante un tiempo las adaptaciones cinematográficas de DC corrieron con mucho más éxito que las de Marvel, sobre todo gracias al Batman de Tim Burton y al Superman de Christopher Reeves. Sin embargo, la Casa de las Ideas volvió a la competencia en los primeros años de este siglo, cuando los derechos de casi todos sus personajes fueron vendidos a la Disney.

Con este suceso se abrió una nueva era para las películas de superhéroes. La Disney se dio a la tarea de construir su propia versión de las historias de Marvel y en el 2008, con las escenas pos-créditos de la primera entrega deIron Man, inicia también lo que se ha conocido como Marvel Cinematic Universe (MCU). A partir de este momento las producciones cinematográficas de esta compañía tributaron a la articulación de todo un universo lleno de historias interconectadas entre ellas, ya sea por cross-overso simples referencias.

La nueva estrategia de la Marvel parecía dejar fuera del ring a DC, la cual, excepto por la trilogía de Batman dirigida por Christopher Nolan, no alcanzó a proponer algo decoroso en los cines. Tras el éxito de las películas de Iron Man, Thor, Capitán América y The Avengers, el conflicto entre estas empresas pasó a la pequeña pantalla.

DC despegó con Arrow, The Flash y Gotham, y Marvel, para no quedarse rezagada, lanzó al mercado Agents of S.H.I.E.L.D y Agente Carter. El mediano éxito de estas dos series consiguió que la compañía de Fantastic Four se planteara mejores propuestas televisivas. Para ello convocó a WGN América, Amazon y Netflix como posibles candidatas a encaminar su nuevo proyecto dentro del MCU. La elegida fue Netflix y así, para inicios del 2015, se estrenó la primera temporada de Daredevil.

La supervecindad

El proyecto Marvel-Netflix comenzó con una exitosa primera entrega del superhéroe ciego de Hell´s Kitchen, barriada neoyorquina en la que se desarrollarán casi todas las series que promete esta unión. La trama ahonda en los inicios de Matt Murdock, quien de día ejerce como abogado mientras ocupa sus noches combatiendo el crimen en las calles.

Daredevil ya contaba con una adaptación cinematográfica, la cual pasó con más penas que glorias a pesar del estelar reparto con el que contaba. No obstante, la serie rescató al personaje gracias a su excelente ambientación, espectaculares coreografías de combates y subtramas bien urdidas. En esta ocasión fue Michael Cox quien encarnó al “hombre sin miedo”, con unas dotes actorales que, para bien o para mal, no distaron mucho del diablo rojo que interpretara Ben Affleck.

Vale destacar el buen desempeño del guión a la hora de tratar a los villanos, sobre todo a Wilson Fisk (conocido en el mundo del cómic como Kingpin), tanto en sus orígenes en el mundo de la mafia como los matices íntimos de su vida, más allá de la violencia que le impone la responsabilidad de dirigir el crimen organizado. La exquisita caracterización de los personajes y ese ambiente entre lo gótico y lo underground se lo debemos al equipo de producción donde destacan Jeph Loeb (guionista de las series Smalville, Losty escritor del comic Batman: The Long Halloween) y Drew Goddard (guionista de World War Z y las series Lost y Buffy, la cazavampiros).

Posteriormente Netflix lanzó la segunda temporada de Daredevil, con la misma tónica de la primera. Para esta entrega, el diablo rojo de Hell´s Kitchen madura en su papel de vigilante y comprende, gracias a su encuentro con el controvertido Punisher, que su mundo no solo se define en “buenos y malos”.

A Daredevil le siguió Jessica Jones, historia de una superheroína poco ortodoxa que es acosada por un psicótico asesino con poderes sobrenaturales. El protagónico de esta serie se suma a la lista de héroes no convencionales y de psicología compleja, alejándose de los arquetipos de perfección que padecen los cómics. Jessica es alcohólica, de carácter fuerte, atormentada por una niñez frustrante y un terrible pasado con su némesis: Killgrave.

Si bien es meritoria la actuación de Krysten Ritter en el papel de la heroína, los lauros son, nuevamente, para el villano. Killgrave (a quien en los cómics se conoce como Purple Man) es interpretado por un David Tennant que le imprime de manera certera al personaje la elegancia propia del gentleman inglés mezclada con la locura obsesiva de un cruel manipulador a quien únicamente se le resiste Jessica Jones.

Netflix ya ha anunciado las series que completarán este megaproyecto. El 30 de septiembre saldrá la primera temporada de Luke Cage, uno de los pocos afroamericanos con que cuenta el universo Marvel. En el rol protagónico estará Mike Colter, quien ya había hecho su aparición en Jessica Jones.

A esta temporada le seguirá Iron Fist, un superhéroe muy ligado a Cage en los cómics ya que es su mejor amigo. Este personaje se caracteriza por ser un maestro de las artes marciales con la capacidad de concentrar toda su energía en los puños, haciendo de estos un arma mortal. Se anunció que el actor que dará vida a Iron Fist es Finn Jones, conocido por su papel de Sir Loras Tirell en la gustada serie de HBO Game of Thrones. The Punishertambién tendrá su serie, y se especula que su estreno sea a finales de 2017.

Lo interesante es que estos productos televisivos tributan a un único objetivo: la expansión del MCU a partir de un cross-over donde veremos juntos a los cuatro héroes. Tras la salida de Iron Fist, Netflix tiene pensado el rodaje de The Defenders, una unión de superhumanos al estilo Avengers aunque con algunas diferencias claves. Para ello cada una de las series cuenta con guiños e hilos conductores que las enlazan entre sí. Los ejemplos más claros son el romance de Jessica Jones con Luke Cage, y la filantrópica enfermera Claire Temple (interpretada por Rosario Dawson), quien es cómplice de Daredevil y a su vez ayuda en una ocasión a Jessica.

¿El Team B?

La aparición de The Defenders en el MCU se nos dibuja como una versión alternativa y en menor escala de lo que es una verdadera asociación de superhéroes como pudieran ser los Avengers o la Liga de la Justicia. En primera instancia pareciera que estos personajes –de los menos conocidos– son una especie de equipo de Segunda División en el mundo de los súper. Los éxitos alcanzados por el binomio Marvel-Netflix nos demuestran lo contrario.

Daredevil no es un personaje segundón dentro de los cómics y de ello dan fe los premios Will Eisner (considerados como los Óscar de la industria del cómic) que han alcanzado varios de sus tomos. Las historias de este vigilante se caracterizan por ser oscuras y realistas, un estilo que hasta el momento solo había podido definir Batman. Sus guiones impresionan tanto como su gráfica, a tal punto que antes de la explosión del MCU por parte de Disney ya contaba con su propia película.

El resto de los integrantes de The Defenders sí pudieran ser considerados de un rango inferior en el universo de Marvel. Luke Cage y Iron Fist, por momentos, han coprotagonizado historias con veteranos como Capitán América o Iron Man, pero por lo general tienden a vivir sus propias aventuras contra villanos no tan poderosos. Por su parte, Jessica Jones ha fungido en no pocas ocasiones como un personaje de relleno, de esos que solo sirven de nexo entre otras historias y de paso se hacen de una, aunque sin mucho éxito. De tal forma la encontramos como la esposa actual de Cage o estudiando en el mismo instituto donde Peter Parker fue mordido por una araña radioactiva.

Tras la popularidad de las series, la apuesta de Marvel-Netflix por estos personajes no parece una idea tan descabellada. Dos fueron los motivos principales que motivaron a dichas compañías a desarrollar estas historias y no otras.

El primer problema que surge a la hora de plantearse la realización de un filme de superhéroes es el presupuesto. Este tipo de películas, si bien multiplican en taquilla su costo de producción, exige una exorbitante inversión en efectos especiales. Ante la imposibilidad de procurarse los gastos propios de este género cinematográfico se optó por explotar argumentos que fuesen fácilmente representables. Daredevil, Luke Cage yJessica Jones no necesitan una ambientación tan compleja puesto que su radio de acción se limita a los escenarios suburbanos neoyorquinos. Por otra parte, ninguno de estos héroes lanzan rayos ni poseen villanos tan sofisticado como Ultron o los Gigantes de Hielo, lo que hace el trabajo más fácil para sus productores.

Pero más allá de la cuestión económica, está la posibilidad que ofrecen estos personajes “de segunda” de explotar sus historias sin caer en las fórmulas obstinantemente épicas de los Avengers. Con las series de Netflix se abre la oportunidad de rediseñarlos, hacerlos más complejos y a su vez llamativos.

The Defenders son los vigilantes oscuros que contrastan con la colorida versión del héroe caracterizada por Tony Stark y su pandilla. Mientras Disney exhibe a sus héroes risueños y perfectos, Netflix ha optado por ofrecer héroes que sangran. Sus tramas son más creíbles, más humanas. Todos cargan con complejos y miedos que compensan con su insatisfactoria labor de salvadores. Ellos, a diferencia de los Avengers que siempre salvan el día, sufren las noches.

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