De la Roomba al Cozmo: el paulatino despegue de la robótica doméstica

robots domésticosPor: Alejandro Pérez Malagón (Tomado de Cachivache Media)

Todos hemos querido tener un robot. Alguna que otra vez, tras ver Star Warso leer a Asimov, hemos sentido esa sensación. Pero, a pesar de que la ciencia ficción lleva prometiéndolos hace mucho tiempo, los robots caseros han demorado en llegar, al menos a una escala masiva.

Sin embargo, los autómatas llevan trabajando y produciendo para la industria desde mediados del siglo 20. Los brazos robóticos en las cadenas de montaje llevan un buen tiempo haciendo el “trabajo sucio” y aburrido: soldar, pintar, atornillar y colocar etiquetas hasta el cansancio –y sin vacaciones–, lo que ha despertado más de una vez la ira de los sindicatos.

El precio es una de las razones por la que todavía los robots no penetran en el mercado doméstico, pero también existen otras. En una fábrica los brazos mecánicos lidian con ambientes estructurados, conocidos a priori y que no cambian con el tiempo, y en los cuales es difícil perder la orientación. Por el contrario, el espacio siempre cambiante de los ambientes domésticos es una verdadera locura para lograr inteligencias artificiales realmente autónomas. Son necesarios complejos modelos estadísticos corriendo en sus procesadores para lograr que nuestro robot siga percatándose que la sala de la casa es la sala después de un cambio de decoración y mobiliario, o incluso de iluminación.

Lidiar con los seres humanos es también otra tarea difícil (y a veces estresante ¿verdad?). Comprender la voz y el idioma, reconocer los rostros, los estados de ánimo y las intenciones es computacionalmente complejo, sin embargo, es eso exactamente lo que el público espera de un ayudante hogareño. Las universidades, centros de investigación y algunas compañías japonesas tienen prototipos realmente asombrosos, pero los productos orientados al consumidor, que se puedan comprar como una lavadora en la tienda más cercana, han sido esquivos.

No obstante el panorama descrito, los robots domésticos están aquí, casiunderground, y desde hace bastante tiempo. Everything started with a HERO.En particular HERO-1, un autómata diseñado y producido por Heathkit en los años 80. Impulsado inicialmente por un procesador Motorola de la serie 6800, y después en versiones siguientes por un 8088, era un robot con la misma capacidad de cómputo de los primeros ordenadores personales, similar a una lavadora de nuestros días. Una de sus pocas utilidades era detectar movimiento dentro de la casa y disparar un sistema de alarmas. Su autonomía se limitaba a evitar obstáculos cuando era correctamente programado. No es extraño que no fuera demasiado popular.

SONY fue la primera compañía importante que respondió al reclamo popular por mejores y más sofisticados robots hogareños. El carísimo e insoportable AIBO (Artificial Intelligence RoBOt, en inglés) fue el primer animal robótico. Era, a todas luces, un perro electromecánico. AIBO podía percibir su entorno mediante una cámara digital, escuchar los comandos de sus dueños (palabras simples en inglés y japonés) y buscar su cargador para “dormirse” en él una vez que su batería lo necesitara. Con sensores de contacto y presión en varias partes de su cuerpo este robot podía reaccionar a las caricias y regaños, detectar posibles caídas desde alturas y volver a su posición cuadrúpeda después de accidentes.

El cerebro computarizado de esta mascota electrónica desarrollaba una personalidad artificial a medida que se relacionaba con sus dueños. La mayor parte del tiempo AIBO trataba de imitar a un perro normal, de los más malcriados. Jugaba con su pelotica rosada y era capaz de llegar a extremos insoportables para llamar la atención de sus dueños.

Sin embargo, aun siendo más caro que cualquier Labrador, Shiba Inu o Golden Retriever, AIBO no era capaz de llenar las expectativas que las personas tienen de una mascota inteligente. El hecho de sugerir que este robot “era” un perro fue un error. Después de todo, las personas querían un robot en sus casas y no un sucedáneo canino. Aun así, AIBO fue adquirido por muchos entusiastas, y sin hacerse mainstream, provocó una plétora de clones (como el WowWee) y seguidores que, a la larga, fueron un fenómeno tan efímero como el original. SONY abandonaría este proyecto seis años más tarde, aunque aún utiliza las tecnologías que fueron su base.

Durante todo este tiempo, otras compañías detectaron un nicho de mercado: el robot doméstico trabajador. Alguien debía hacer el trabajo sucio del hogar, y qué labor más sucia que sacar el polvo de cada rincón escondido debajo de los muebles. Roomba, con su nombre de ritmo caribeño, y Scooba, que suena a barredora de quidditch, fueron el esforzado dúo de robots que entraron a las viviendas en el primer quinquenio de este siglo. Se ganaron la vida aspirando, ya no al sueño americano, sino polvo y suciedad.

Dichos autómatas eran la apuesta de iRobot. Esta compañía americana ya tenía tratos con la siniestra y a la vez sorprendente DARPA (Agencia de Investigación Avanzada de Proyectos de Defensa, por sus siglas en inglés) para construir robots militares, de los cuales llegó a desplegar alrededor de 2000 en Iraq y Afganistán. Uno de estos fue el primero que entró a la central nuclear de Fukushima después del meltdown.

Pero su verdadero negocio sería en la robótica doméstica. Han sido vendidas más de 7 millones de unidades del dúo Roomba-Scooba, lo que convirtió a Roomba (el popular, el que aspira) en el robot doméstico más ubicuo de la historia. Looj y Verro se unirían al equipo para ayudar a sus dueños a mantener limpias sus canaletas y piscinas. Una versión académica de Roomba se convertiría en el iRobot Create, que sería adoptado ampliamente en la comunidad de robotistas del mundo debido a su bajo precio, resistencia y facilidad de reparación. La Facultad de Matemática y Computación de la Universidad de La Habana posee uno.

Mientras tanto, los robots afectivos y de compañía pasaban por una mala racha. Después de la discontinuación de AIBO en 2006, ningún modelo realmente autónomo, o al menos interesante, había sido desarrollado. Solo algunos autómatas de control remoto y drones –sobre todo los de la compañía Parrot– se hacían populares en este interludio. Pero con el lanzamiento de Star Wars: The Force Awakens, un nuevo personaje robótico se ganaría los corazones de casi todos los fans: BB8.

Ni lenta ni perezosa, Disney patentó el original sistema de locomoción del droideastromecánico, mientras que la compañía Sphero lo fabricó y comenzó a vender. Con un modo de control remoto desde unsmartphone y otro de exploración autónoma, BB8 podía entretener de varias maneras. Era incluso capaz de obedecer diez comandos (muchos menos que AIBO). Pero muchos usuarios se decepcionaron por la molesta costumbre suicida que mostraba el pequeño artefacto en modo exploratorio, al lanzarse por las escaleras o chocar repetidamente con obstáculos, algo que incomodaba especialmente porque sus creadores habían anunciado que era capaz de evitar este tipo de comportamientos.

En junio de 2016 Anki sorprendió al mundo con COZMO, un robot mascota que parece un hijo no anunciado de EVE y Wall-E. Con los ojos y voz de su madre y el sistema de locomoción y accionamiento de su papá, COZMO parece ser una encantadora, pequeña y ligeramente estrábica mascota robot.

Anki es una compañía famosa por sus juguetes inteligentes llamadosOverdrive. Esta empresa, fundada por un grupo de ingenieros salidos del prestigioso Robotics Institute de la Universidad de Carnegie Mellon de Pensilvania, promete comenzar a distribuir el pequeño pero inteligente robot para octubre de este año.

Con más capacidad de procesamiento que todos los rovers marcianos juntos, Anki promociona a COZMO como un tipo con mucho cerebro y aún más personalidad. En uno de los videos promocionales se quejan de la falta de carácter de los robots contemporáneos y nos aseguran que su producto es harina de otro costal.

Para ser justos, lo de ser más listo que todos los rovers marcianos juntos tampoco es de admirar demasiado. Las computadoras a bordo de estas misiones se destacan, más que por su velocidad a la hora de sacar cuentas, por otros detalles como su resistencia a la radiación, la capacidad de recuperarse de errores graves y la redundancia en todas sus partes. No obstante, COZMO, a pesar de la jactancia vacía, es una computadora poderosa sobre ruedas, si todo lo prometido por sus creadores es cierto.

Los alumni de Carnegie Mellon tienen su punto a la hora de criticar el carácter (o la falta de este) de otros autómatas domésticos. Al parecer ellos han logrado refinar lo que comenzó con AIBO: la formación de una personalidad única, simulada en los circuitos computacionales. Se ha investigado mucho en esta rama de la computación afectiva, y los resultados son dudosos. El reconocimiento facial prometido por ellos es otra característica asombrosa para un sistema tan reducido y que funciona con baterías. De todas maneras, es recomendable esperar. Si hay algo que los compradores de BB8 aprendieron de su experiencia es a no confiar demasiado en las promesas. Por ahora, las reseñas que han publicado algunos periodistas tecnológicos que han tenido acceso a COZMO antes de su lanzamiento son muy halagadoras.

A diferencia de los precios brutales de muchos otros robots domésticos, COZMO, sin ser excepcionalmente barato tampoco es un asalto a mano armada. Por lo pronto puedes pre-ordenar uno abonando 159 dólares con 99 centavos a las arcas de Anki. Otra buena noticia es que sus creadores parecen aprobar que se use su robot como plataforma de investigación y desarrollo, abrazando algunos principios del lado oscuro del software-hardware abierto. Junto con COZMO publicarán un SDK (Software Development Kit o Herramientas de Desarrollo de Software), para que aquellos con curiosidad o conocimiento puedan modificar o ampliar las funcionalidades de su robot.

Anki espera que, debido a esto, COZMO se convierta en una plataforma para muchos proyectos de robótica para consumidores. Este les daría a losrobotistas una plataforma barata sobre la cual implementar sus proyectos, con un precio similar al del iRobot Create pero con muchísimas más prestaciones de inteligencia artificial. Este pequeño robot podría provocar una revolución en la robótica para consumidores, algo parecido a lo que fue la Raspberry Pi o Arduino para la comunidad Maker. Quizás de ahí surja el próximo salto evolutivo en ese animal que es el robot.

One thought on “De la Roomba al Cozmo: el paulatino despegue de la robótica doméstica

  1. Sería interesante hacerse de un ejemplar (COZMO) solo para “jugar” y ver cuan lejos se pudiera llegar.
    Imaginense un “tareco” de esos sirviendo helados, buscando las chancletas o lo que se nos ocurra.

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