Daymé Arocena, la desconocida

daymé arocenaPor: Diana Ferreiro (Tomado de Cachivache Media)

Una semana antes, el tema U knew before, que Daymé Arocena grabara como parte del álbum compilatorio Havana Cultura Mix, había sido colgado en SoundCloud. Y ahí estaba Daymé, conectándose a internet y abriendo un link para escuchar la canción y encontrarse con la cifra de 20 000 vistas en siete días. Y ella, que venía de cantar en el Café Jade para dos personas, no lo quiso creer.

“Me dije: quién soy yo para que en una semana 20 000 personas hayan escuchado una canción mía, cuando para hacer un concierto en Bellas Artes hay que montar una promoción con mucho dolor y mucho sacrificio, para que vayan 200 personas; y en una semana, sin ver una gestión de promoción alguna, en un portal digital que yo ni sabía que existía sucediera aquello. Dije: yo creo que algo está pasando”.

Fue el inicio de todo lo que vino después.

Sentada en la sala de su apartamento, Daymé Arocena no parece Daymé Arocena. Aunque para ser justos, en Cuba poca gente sabe quién es Daymé o de dónde salió.

Ella, que ha sido llamada por los críticos internacionales “la nueva promesa de la música cubana”. “Una mezcla de Aretha Franklin y Celia Cruz”. Cuyo álbum debut, Nueva era, alcanzó un puesto dentro de la lista de los 50 mejores fonogramas del año pasado, según la National Public Radio (NPR) de Estados Unidos. Que nació en Diez de Octubre y que fue “descubierta” en el 2014 por François Renié, uno de los fundadores de Havana Cultura. Que se graduó de dirección coral y se fue a Pinar del Río a cumplir su servicio social. Que libró una batalla campal para pertenecer a una empresa artística que solo aceptaba “casos de excelencia”. Que no viste de blanco para esta entrevista y que tiene hecho Yemayá.

“El problema de la gente es que no sabe identificar las oportunidades. Yo siempre fui de esos que si había que cantar en el CDR, a cantar en el CDR; si había que cantar con un socio, a cantar con un socio, sin cobrar un quilo… Y un buen amigo, de los que siento merece mejores oportunidades porque es un excelente rapero (se llama Bárbaro el Urbano), me invita a su peña en el cabaret Delirio Habanero, y en el público estaba casualmente François Renié. Días después me llamó Yoana Grass, que hoy es mi manager, para decirme que François me había visto y quería que participara en un open mic, para un disco de cantantes cubanas con Djs de todo el mundo”.

Daymé se presentó a la audición con un tema suyo titulado Mean, “un blues histérico”, según sus propias palabras, que había compuesto inspirada en Nina Simone. De los diez Djs, cuatro la seleccionarían para que grabara con ellos. Pero en teoría solo uno de los temas formaría parte del disco.

Lo siguiente que Daymé supo, lo supo encima de un escenario londinense.

“En una misma conversación, François me dijo que tres de mis temas iban a quedarse, que iban a lanzar el disco en Londres y querían que yo estuviese allá. Cuando me presentaron para cantar, Gilles Peterson, productor del disco, dijo: “Esta muchacha que tenemos hoy como invitada especial la hemos traído porque los diez Djs querían trabajar con ella, y nosotros tuvimos que hacer un sorteo, porque un disco de Djs mundiales con cantantes cubanas no podía ser con una sola. Pero si diez Djs diferentes, con ópticas musicales diferentes, querían trabajar con ella, es porque realmente ella es algo especial”. Allí fue cuando yo me enteré de lo que había sucedido con el disco”.

Luego vino todo junto:

Después del concierto, Peterson le propuso grabar algunos temas en un estudio, y durante esas sesiones vino la propuesta del disco.

“Si había que pensar algo, yo no lo hice –cuenta Daymé–, él me preguntó si tenía algo planificado en Cuba y le dije que no. Me dijo: si yo te propongo un contrato con mi disquera ahora, ¿te quedas aquí en Londres unos días y grabas un disco?, y le dije que sí”.

Nueva era nació así. Un disco que no planificó, que no ensayó, que grabó con las canciones que estaba componiendo y con otras que compuso en el estudio. “Como el hijo que no se planifica, pero que viene a dar muchas bendiciones y buenos momentos”. Una nueva etapa en su vida, una nueva era.

– ¿Hubieses preferido que las cosas sucedieran más despacio?

– Hubiese deseado disfrutar más los procesos. Y claro, hay gente que me dice que aún me falta, que estoy creciendo. Si algo tengo es que mis padres se han empeñado en que yo sea siempre humilde, humilde para conmigo misma. Uno tiene que aprender y superarse, y crecer y no creer que se las sabe todas. Entonces este proceso de ir aprendiendo, de ir creciendo, hubiese querido que fuese más lento, y que no influyera tanto en mi vida personal, porque hay un punto en el que uno deja de existir y comienza a enfocarse solamente en su vida profesional. Y tienes que ir aprendiendo, a pasos acelerados, a vivir con eso.

Lanzado en junio del año pasado, Nueva era es, sin dudas, un disco hermoso. Diez tracks donde la interpretación de Daymé –su voz– es, quizás, lo que más estremece. Que abre con Madres, canto que bien pudiera sintetizar lo que sigue: una combinación de influencias que van desde el soul y el jazz, hasta la religión yoruba que profesa. Incluso más allá.

“Mis influencias se dan de forma natural. Yo sé de dónde vengo, pero no se trabaja sobre la base de una influencia X. Yo tengo mucha influencia de la música clásica, pero la gente, quizás por desconocimiento, no la palpa tanto, la gente ve más la influencia del jazz, o de la música folclórica. El hecho de dirigir un grupo a base de señas nada más, la forma en la que yo entiendo mi música también, tiene que ver con lo que estudié, con la dirección coral”, explica.

Fue esa mezcla la que llevó al álbum a entrar en la lista de la NPR, al “redefinir el estereotipo de la música cubana”, y que muchos críticos internacionales centraran su atención en ella. En su “música honesta”, como la ha definido en más de una entrevista, pero, ¿qué significa realmente eso?

“Que yo no soy de las compositoras que se sienta y compone por un estereotipo. La música me nace sola y como nace así se quedó. Por tanto la música que yo compongo es honesta con el momento histórico que yo estoy viviendo. Pensar: ay pero tiene que tener un poquito más de oscuridad este acorde para que sea jazz todavía… No. Si la canción tiene dos acordes, son dos acordes. Yo no sobrecargo las cosas para que tengan una influencia. Eso para mí es ser honesta conmigo misma”.

A pesar de todo ello, y del público que la sigue ya a nivel mundial, Daymé Arocena es casi una desconocida en Cuba. El concierto que ofreciera el año pasado en el Trianón (con entradas completamente agotadas), ha sido quizás una de las pocas oportunidades de verla en vivo para quienes conocen su música en la isla. ¿Falta de promoción, de interés, de tiempo?

“Un poco de todo ello”, responderá ella. Una vez que se graduó de dirección coral, y cumplió su servicio social, Daymé se enfrascó en la tarea de entrar a una empresa artística. El tiempo que le tomó ese paso se unió al de la grabación del Havana Cultura Mix y su firma con Brownswood Recordings y quizás, concluirá Daymé, así se violentó el proceso de darse a conocer en el país.

Un año después, Daymé Arocena se encuentra preparando su segunda producción discográfica.

“Este es un disco de camino. Yo lo digo así porque es un disco que nació viajando. Creo que por eso es tan cubano, por añoranza… Casi todas las canciones que compuse, tienen mucho sabor cubano, sobre todo dos de ellas, que las soñé. Con letra y todo, y cogí el móvil y las grabé. Una es La rumba me llamo yo, y la otra se llama Negra Caridad”. A pesar de ser mucho más cubano que Nueva era, cuando Daymé le dio las grabaciones a Gastón Joya para que hiciera los arreglos, el músico le dijo que había que hacer algo con su interpretación, para que sonara más auténtica –cubanamente hablando– aún.

“Es que yo creo que el jazz y el neosoul están aquí dentro, siempre van a salir”, explica Daymé.

El disco tendrá la contraparte de un productor musical de Los Ángeles, pero la masterización y la mezcla se harán en Londres. Casi todos los instrumentos se grabarán en La Habana; las cuerdas en L.A. y su voz entre L.A. y Londres. Exactamente un disco “de camino”. Y en Cuba tendremos entonces dos álbumes desconocidos de esta artista, que no rebasa los 25 años.

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