Río 2016: conectados al nuevo mundo

tecnología olimpiadas rio de janeiroPor Aliet Arzola Lima

Rui Fernandes se sentaba en la línea de meta de las pistas de canotaje, y anotaba en una libreta detalles sobre el rendimiento de sus pupilos, mientras otro grupo de entrenadores repetía la rutina día tras día, buscando todos los datos posibles respecto al desempeño de los atletas.

Todo esto sucedió hace más de cuatro años, cuando los piragüistas brasileños finalmente no pescaron nada en las aguas del Lee Valley White Water Centre, sede las competencias de canotaje en los Juegos Olímpicos de Londres 2012.

Ahora las cosas son muy diferentes. En primer lugar, las paletadas de los brasileños serán en casa, en la laguna Rodrigo de Freitas, y en segundo porque disponen, desde hace buen tiempo, de sensores en las canoas de sus discípulos, lo cual les permite recopilar en tiempo real la información sobre la velocidad, la dirección de viaje y la frecuencia e intensidad del remado, revela un estudio del diario colombiano El Tiempo.

“Gastábamos mucho tiempo en nuestras casas pasando la información a los computadores”, cuenta Rui Fernandes en el propio material, dejando muy claro cuánto ha cambiado el panorama ahora que las canoas de sus atletas llevan giroscopios, acelerómetros, magnetómetros y GPS, tantos instrumentos que pudiéramos imaginar las embarcaciones como naves espaciales.

Con un concepto parecido al Internet de las Cosas, que comprende la interconexión digital de objetos cotidianos online, los datos de las canoas son enviados a una plataforma donde los entrenadores acceden a través de dispositivos móviles, lo que les permite observar y comparar métricas sobre eficiencia, tiempo y frecuencia.

“Para nosotros es un gran avance. Podemos monitorear y proveer a los atletas toda la retroalimentación que necesitan. Creo que ahora vamos a llegar a las finales o a ganar medallas”, añade Fernandes en su charla con El Tiempo.

Esta es solo una pincelada que muestra cómo los Juegos de Río no serán tan austeros, idea difundida en varios medios. Probablemente sea cierto que no se alcance el despliegue de Londres en cuanto a la fastuosidad de la ceremonia inaugural, pero muchos otros indicadores nos muestran que la lid estival tendrá los rasgos normales del siglo XXI, con un importante derroche de tecnología.

ANTES DEL PISTOLETAZO DE SALIDA

Doce mil computadoras, doscientos cincuenta servidores, quince mil teléfonos fijos, veinte mil móviles, quince mil radios. Son cifras abrumadoras. Con ellas se ha montado el engranaje tecnológico de los Juegos, por supuesto, luego de realizar miles de pruebas y gastar un cuarto de millón de horas para asegurar el correcto funcionamiento de todos los equipos.

Todo ello está dirigido, fundamentalmente, a que los resultados de los deportistas sean transmitidos al mundo en menos de medio segundo, teniendo en cuenta que desde Londres 2012 hasta la fecha ha aumentado la cantidad de usuarios móviles con Smartphone, del 29% hace cuatro años al 45,2% en la actualidad, según registros del portal Statista, fundado en el 2007 y con sede principal en Alemania.

“Ejecutar las soluciones tecnológicas de los Juegos Olímpicos implica el mismo desafío que hacerlo para una empresa de 200 000 empleados que se comunican de manera constante con cuatro millones de clientes, opera las 24 horas, los siete días de la semana, y se traslada a un nuevo territorio cada cuatro años”, sentenció a La Nación Michele Hyron, Jefa de Integración de Atos.

Como socio tecnológico mundial para los Juegos Olímpicos, Atos es una fuente inagotable de herramientas que integra, gestiona y mantiene el sistema informático que provee los resultados, eventos e información sobre deportistas. Su aporte se basa en consultoría, operaciones de sistemas, seguridad de la información y desarrollo de las aplicaciones de software.

Su contrato con el Comité Olímpico Internacional (COI) viene desde la edición de Atenas 2004, por lo que existe plena confianza en la calidad del trabajo de una empresa con más de cien mil empleados en 72 países.

Las labores de Atos en Río comenzaron hace más de un año, cuando se montó un laboratorio para probar los sistemas en casi quinientos escenarios de operaciones distintos, incluyendo inundaciones, cortes de suministro eléctrico y cambios en el calendario de las competiciones. De igual forma, realizaron ensayos con el software y el hardware en las instalaciones para ver su respuesta en competencias reales.

El factor de la simultaneidad juega un papel muy importante en todos estos procesos, porque en los Juegos Olímpicos, como en ninguna otra cita multideportiva, coinciden un sinfín de eventos, los cuales deben ser recogidos y reportados de inmediato por los sistemas de Atos.

El uso de la tecnología se extiende a las calles, donde los aficionados y turistas que hayan decidido viajar a los Juegos contarán con un mapa de tiroteos en Río de Janeiro. No es un chiste ni un sueño, la aplicación Fuego Cruzado, lanzada para internet por Amnistía Internacional, permite a los usuarios denunciar y visibilizar estas situaciones.

Con dicha app se recopilarán informaciones de tiroteos mediante los datos ofrecidos por la policía, los periodistas, los usuarios de redes sociales y el público. Estos estarán disponibles para consultas en la aplicación gracias a los mapas, que pueden ser de ayuda en una ciudad que registró mil setecientos quince asesinatos en los primeros cuatro meses del año.

TECNOLOGÍA, UN SALTO

Por supuesto, el derroche tecnológico no se trata solo de la aparición de nuevas manifestaciones en dicho campo. Algunas herramientas disponibles desde hace bastante tiempo solo mejoraron sus prestaciones y no hay escenario más idóneo para lanzarlas que los Juegos Olímpicos.

El popular Ojo de Halcón expandirá su utilización en el tenis con el aumento de las gráficas para mostrar digitalmente dónde cayó la pelota. Por su parte, las pantallas en múltiples recintos ofrecerán una experiencia más integrada de video de Panasonic, y los resultados de las competencias tendrán un nivel de exactitud garantizado con Omega, ambas compañías patrocinadoras oficiales de los Juegos.

En el caso de Panasonic, montará un pabellón corporativo a fin de que el público pueda visualizar materiales recopilados de los 25 años de colaboración entre el COI y la marca, usando sus últimas tecnologías, como pantallas transparentes o exposiciones interactivas, donde se podrán experimentar las sensaciones de la competición olímpica desde los ojos de los propios atletas.

Todo ello es solo un punto de partida hacia la revolución que se supone llegue dentro de cuatro años en Tokio 2020, cuando está previsto el lanzamiento de botones de hoteles robóticos y dispositivos portátiles de traducción, lo cual les reportaría ganancias de hasta mil quinientos millones de dólares.

Pero la cuestión no termina ahí. Usuarios con televisores 4K (resolución de pantalla de casi 4 000 píxeles) podrán ver a plenitud las acciones en distintos estadios, desde los cuales se emitirá con dicha calidad. En el caso particular de la cadena NBC, transmitirá no solo en 4K, sino también con alto rango dinámico y sonido Dolby Atmos, que recurre a altavoces frontales, laterales, traseros y superiores, en el techo, transformando la casa prácticamente en un estadio virtual.

Otro salto significativo podremos observarlo en la fotografía de los Juegos. Getty Images, agencia fotográfica oficial del COI, tendrá a su disposición una tecnología robótica completamente nueva, desarrollada por Mark Roberts Motion Control, con el objetivo de extender el alcance de los fotorreporteros, que en ocasiones tomarán las imágenes sin estar siquiera presentes en el lugar.

Las cámaras remotas juegan un rol fundamental en este sentido, ubicadas en altas vigas, en la arena, al margen de los campos de juego o incluso bajo el agua, de modo que puedan cubrir la mayor cantidad de ángulos posibles. Para manejarlas, los fotorreporteros dispondrán de un transmisor de radio que se comunica con otro localizado en la cámara remota, y cuando se active la misma disparará. Si bien una vez que hayan fijado el ángulo y la composición de sus equipos no podrán modificar esas características, los gráficos tienen la oportunidad de variar el enfoque y la exposición de sus imágenes.

Esto no es solo teoría. Ya Getty demostró la utilidad de su nueva plataforma robótica en el centro deportivo Chelsea Piers de Nueva York, donde siguieron como estampilla postal a los jugadores de baloncesto durante la preparación de Estados Unidos, cancha arriba, cancha abajo, sin perderlos de vista ni un segundo.

Además, estos novedosos “juguetes” ofrecerán a los fotógrafos más control sobre sus dispositivos remotos, con la facilidad de alterar el punto de vista, la distancia focal y también mover el equipo 360 grados.

EN LA PISTA, EN LA PISCINA… EN TODOS LADOS

Como es lógico, todas las tecnologías presentes en Río de Janeiro no estarán vinculadas únicamente al consumo de los aficionados o a la transmisión de datos, también los deportistas tendrán la posibilidad de beneficiarse de adelantos e instrumentos ideados para optimizar sus condiciones competitivas.

Sobrados son los ejemplos, desde el gorro para enfriar la cabeza del decatlonista Ashton Eaton, hasta las zapatillas con clavos de Allyson Felix y Shelly-Ann Fraser o los bañadores PowerSkin Carbon-Ultra que utilizarán buena parte de los nadadores.

Eaton exhibirá un extraño gorro cuyas capas internas contienen agua fría que contribuyen a mantener una temperatura fresca en la cabeza, cubriendo la frente y hasta el cuello. Será una herramienta ideal, porque el norteño competirá en el desgastante decatlón, en el cual tendrá que superar diez pruebas en dos días con los mejores dividendos posibles a fin de repetir su corona bajo los cinco aros conquistada en Londres.

Si Allyson Felix y Shelly-Ann Fraser ya son rápidas de manera natural, está por ver cuánto las pueden beneficiar las zapatillas con clavos de longitud y orientación irregular, estratégicamente colocados en la parte delantera para impulsar el cuerpo hacia delante, perfectas para los velocistas porque les permite golpear el suelo con más fuerza en sus zancadas.

Para quienes compitan al sol, sobre todo el voleibol de playa o el ciclismo de ruta, crudo por su complejo circuito, la tecnología les echará una mano con unas gafas fabricadas por la marca Oakley que bloquean rayos fuertes de luz. Las mismas, utilizadas y muy promocionadas por la triple campeona olímpica de voleibol de playa, la estadounidense Kerri Walsh, pretenden ajustar los colores, potenciar uno y filtrar el resto, lo cual mejorará el contraste y aumentará la nitidez, de acuerdo al sitio PlayGround.

En un salto a las piscinas, el propio portal refleja la importancia de los gorros de Speedo que se ajustan perfectamente a la cabeza, gracias a escáneres 3D realizados para garantizar que la silicona se alinee a la perfección con el contorno y disminuya la probabilidad de que el agua penetre.

También en el agua, la marca Arena, tradicional fabricante de bañadores para nadadores profesionales, planea aumentar su botín en Río de Janeiro, luego de que en Londres 2012 conquistaran 35 preseas (10 oros, 14 platas y 11 bronces) con sus trajes PowerSkin Carbon-Pro, fabricados con fibra de carbono. Ahora llegan con el PowerSkin Carbon-Ultra, que mejora la posición del cuerpo en la alberca al conectar determinados grupos de músculos y aislar los movimientos de la parte superior de los de la inferior.

Por si fuera poco, los atletas se verán sumamente protegidos gracias al Registro Médico Electrónico (EMR por sus siglas en inglés), mediante el cual se podrá acceder al historial clínico (información de sus exámenes, pruebas de sangre, antecedentes, cirugías y cualquier procedimiento previo). Este programa, al cual se puede acceder introduciendo solamente un código de seguridad en el celular de cualquier deportista, más allá de ofrecer al personal médico información detallada en caso de accidente, ayudará a prevenir lesiones de los atletas con tratamientos acertados en base a sus registros hospitalarios de antaño.

Los ejemplos son inagotables, y la teoría de Juegos modestos o de un país pobre, no impide que esta versión de la cita bajo los cinco aros tenga tanto derroche tecnológico como cualquier otra competencia previa de igual magnitud. Todo pasa por los tiempos que vivimos, con todo el mundo conectado y una demanda creciente de los propios aficionados, la cual es posible satisfacer, en gran medida, por la presencia cada vez mayor de patrocinadores y por el inagotable capital del COI, una máquina de generar dinero.

(Tomado de Cachivache Media)

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