En algún lugar del Multiverso aún es Verano

george R R Martin

Por: Yadira Álvarez Betancourt

Al principio no le contaba mis historias a nadie más que a mí.
George R.R. Martin “GRRM: A RRetrospective”

Cuando Canción de hielo y fuego llegó a mis manos todavía era un embrión la idea de esta serie televisiva que revuelve con encono la adicción del gran público a la intriga, la violencia, el sexo, la fantasía épica y las historias medievalistas. La misma que cautiva al masoquista fanático de las telenovelas truculentas, sumiso amante de ser tentado, golpeado, seducido y nunca totalmente complacido por una historia impredecible, aleatoria, a veces lenta y sobre todo, in-ter-mi-na-ble. Pareciera que la franquicia está destinada a durar sus buenas siete u ocho temporadas y a engrosar muchos bolsillos y romper montones de corazones por el camino. Si además de todo, esas precuelas con las que el escritor amenaza se convierten en futuras series… mejor ni jugar con la idea. Pero no voy a hablar del suceso HBO: quiero hablar de narrativa y del Martin que muchos fanáticos no conocen.

Mi hijo no había cumplido un año todavía (casi tiene diez) cuando tuve en mi mesita de noche la primera entrega de la novela, publicada por la editorial española Gigamesh. Y ya tenía del lado de acá, como referencia extra, algunas lecturas del escritor, guionista, periodista y fabulador impenitente George Raymond Richard Martin.

Tuve que advertirles a algunos miembros furibundos del naciente fandom de la saga que este Martin no había caído del cielo. A los de mi generación les recordé que fue primero guionista y luego asesor de guiones de aquella serie perseguida por los nacidos en los ochenta, presentada en el horario de diez y media a once y cuarto por el Canal 2 las noches del viernes: La Bella y la Bestia: una leyenda de Nueva York. Nos la permitían porque al otro día no había escuela, pero hubo quienes con ella descubrimos emociones a la fuerza y algunos padres la prohibieron porque era tardía y “psicológicamente nociva”: hubo quien se durmió llorando, conmovido después de ver algunos capítulos ricos en mensajes, no negativos, pero decididamente para nada infantiles.

Cuando mencioné esta parte de la historia creativa del autor, alguien cuyo nombre me reservo descongeló de su archivo pasivo (muerto diría yo) un video cassette y echó a andar una polvorienta máquina del Período Jurásico para revisar en los créditos si realmente aparecía Martin… hubo que buscar un cable especial, luego un televisor Panda que admitiera la conexión porque no había pantalla plana que se entendiera con aquello, luego un par de baterías doble A para el control remoto (que estaba en el fondo de una caja), inventar un par de hisopos medianamente dignos y un chorrito de alcohol de alta graduación, tener mucha paciencia tecnológica y perder casi una tarde completa, pero al final terminamos viendo cuatro capítulos de un golpe y me dieron la razón (YESSSSSS ¿y mi dinero, DÓNDE ESTÁ MI DINERO?).

A los lectores de ciencia ficción de generaciones más recientes simplemente les recordé Los viajes de Haviland Tuff y a los más cultivados les refresqué con Muerte de la Luz y Los reyes de la arena… perdón, a los más cultivados no tuve que recordarles nada: el autor no los cogía de sorpresa y solo esperaban no ser decepcionados por él luego de haber disfrutado de una obra narrativa cargada de excelentes historias que hicieron época.

Este escritor se define a sí mismo como “un producto de la generación de losbaby boomers”, con todas las características socialdemográficas que marcarían a este grupo generacional en los Estados Unidos y sus ideas acerca de la política, la economía y la creación. Como primogénito de una familia trabajadora no gozó de muchas comodidades en su primera infancia ni tampoco de abundantes oportunidades para compartir con niños de su edad por no haber muchos en el lugar donde vivía, pero suplía con imaginación contándose todas las historias que se le iban ocurriendo.

Un poco después, cuando su familia se mudó a un barrio más poblado de niños, se convirtió en un contador de cuentos de a centavo la hoja, con lecturas dramatizadas que lo llevaron a decir “yo era el mejor lector del vecindario, y mis aullidos de hombre lobo se cotizaban mucho” (GRRM: A RRetrospective), y fue un negocio exitoso mientras uno de sus mejores clientes no empezó a tener pesadillas que, eventualmente, señalaron a Martin como culpable: “Pasé de los monstruos a los astronautas y dejé de enseñar mis cuentos a los demás”.

Su pasión por los cómics y las novelas de ciencia ficción marcó pronto un interés algo más definido por narrar historias, y desde muy temprano esta inclinación lo lanzó a la búsqueda de fanzines que accedieran a publicarle, “Y prometí solemnemente que no me rendiría jamás”, declaró. A los veintiún años, poco después de haber logrado su récord personal de cuarenta y dos rechazos a un manuscrito, logró vender su primer relato a una revista: El héroe, y comenzó su carrera como escritor profesional.

Martin pertenece al clan de los autores no nacidos en cama literaria, sino formados a partir de intereses individuales e influencias culturales y sociales, todo ello aderezado por su interés hacia la lectura y la información. Periodista de escuela, trabajó como profesor de esta disciplina durante algunos años y la ejerció por poquísimo tiempo. Sus primeros relatos datan de la década del 70, durante la cual se convirtió en uno de los colaboradores habituales de esa revista que surgió primero con el nombre de Astouding Stories y después tomó el nombre de Analog Science Fiction and Facts, proyecto que editaba y dirigía su amigo y escritor Ben William Bova, otro de los grandes de su época y heredero del mismísimo John W. Campbell en la responsabilidad como editor de la revista. Martin además, escribió para otras revistas como Amazing, Fantastic, Galaxy, Orbity, Omni, y puede ser considerado uno de los escritores de ciencia ficción más influyentes a finales de la década del setenta, según Gardner Dozois. Su técnica se caracteriza por la sencillez (que no la simplicidad) la precisión y la construcción detallada y cuidadosa de la psicología de cada personaje. A menudo utiliza la narración en primera persona y los finales de sus historias suelen ser conmovedores o inquietantes, revelándose como un escritor apasionado que apela a las emociones más profundas y elementales del lector sin perderse nunca la solidez de los argumentos que construye.

Integra el segmento de escritores angloparlantes de ciencia ficción de la Nueva Ola de este género liderada, entre otros, por Michael Moorcock en su carácter de director de la revista New Worlds. Los temas narrativos en aquella época sufrieron un virtual alejamiento de la robótica, la cohetería y los imperios galácticos todopoderosos, se mezclaron con el terror y el misticismo y centraron sus historias en tópicos poco explorados anteriormente por la mayoría de los creadores del género, como la consciencia, los mundos interiores, la relativización de los valores morales, las relaciones interpersonales, la decadencia social y la búsqueda de la trascendencia espiritual.

De esa época datan una serie de relatos y novelas cortas de Martin donde aborda estos tópicos con toda la pasión y falta de piedad que luego mostraría en la saga Canción de Hielo y Fuego. La ciencia ficción se involucra con otros géneros y corrientes dando a luz lo que en el prólogo de la biografía literaria Híbridos y Engendros editada por Gigamesh (2013) la editora y escritora Ana Díaz Eiriz llamó “hermosos hijos bastardos producto del mestizaje entre la cf y el terror”. Para suerte nuestra muchos de estos cuentos han sido antologados y traducidos al español (no todos leemos bien en inglés y me incluyo: shame on me); otros, me temo que se harán esperar, pero tal vez su reciente salto a la fama dado por la serie de moda en HBO promueva la reedición en español de su obra anterior y permita descubrir a muchos lectores, aun empeñados en verlo solo como el artífice de Juego de Tronos, que además de Westeros hay otros novecientos noventa y nueve de esos “mil mundos” que Martin quiso reflejar en su obra, y en muchos de ellos aún es verano.

En primer lugar, más temporal que jerárquico, yo situaría Una Canción para Lya, publicada por primera vez en Analog. En un mundo donde el ser humano es apenas un invitado reciente, tiene su asiento la civilización Shkeen. Con catorce mil años de existencia, más antigua que muchas de las otras civilizaciones extraterrestres descubiertas, asombra por su falta de desarrollo tecnológico y por una religión que los humanos califican de autodestructiva: la adoración del parásito Greeshka como vehículo para la Unión Final a través de la disolución del cuerpo físico en la masa parasitaria. Lyanna y Robb, agentes terrícolas con habilidades psiónicas, son convocados a Shkeen para averiguar por qué algunos colonos humanos han decidido sumarse a la religión de los Unidos. Lya y Robb se involucran psíquicamente con algunos unidos hasta el punto de cuestionarse la soledad individual y la falta de “verdadera unión” que persiste entre los seres pensantes. Lya resulta ser la más perturbada por este dilema debido a su capacidad telepática de primer nivel que le permite leer más profundamente a las personas. La historia está narrada con sencillez y precisión, en primera persona, características que podemos calificar como marca personal del autor, y conduce al lector hacia un final predecible e inquietante: sabemos que Lya se alejará de Rob, se unirá a los devotos de esa religión incomprendida y marchará hacia la Unión Final, pero sentiremos que ese es el único camino posible y deseable, no solo para ella sino para todos. Esta historia obtuvo en el año 1974 el Premio Hugo a la mejor novela corta, escoltada por Los desposeídos de Úrsula K. LeGuin (Novela), por A la deriva ante los islotes de Lagerhans: Latitud 38°54’N, longitud 77°00’13″0, de Harlan Ellison (Relato) y por El Hombre agujero de Larry Niven (Relato Corto).

Posteriormente Una Canción para Lya da nombre a una antología de relatos, igualmente galardonada (Premio Locus 1977) donde encontramos tambiénLas brumas se ponen al amanecer o, en una traducción alternativa, Cuando llega la brumabaja, un cuento sobre la muerte a manos de científicos y periodistas del misterio de los fantasmas de la bruma, mito que da vida y atractivos a un planeta sin reales valores turísticos o productivos fuera del enigma de estos espectros; La segunda clase de soledad, donde el guardián y operador de un vórtice de salto espacial ubicado en el espacio profundo reflexiona sobre su soledad e indefensión mientras espera a ser relevado por una nave que no llega; Desobediencia, relato de la misma serie temática sobre los operadores de cadáveres, quienes sufren desprecio y son víctimas de violencia debido a su oficio aun cuando en el trabajo que realizan no tienen prácticamente sustitutos; Oscuros, oscuros eran los túneles aborda el tema de la incomprensión fatal entre civilizaciones, en este caso una cultura postapocalíptica, adaptada biológica y mentalmente a la realidad de su mundo radioactivo y a la vida subterránea luego de una catástrofe nuclear, versus la cultura de origen, conservada en una colonia lunar mientras el mundo literalmente se acabó y luego retornada al planeta para buscar sobrevivientes; El héroe, relata en clave de humor negro el modo en que es tratado un héroe militar cuando se empeña en obtener su licencia y viajar a la Tierra; Carrera hacia la luz estelar sorprende este divertido y trepidante relato sobre una serie de juegos de fútbol entre seres humanos y alienígenas brish’diri, seguido a segunda voz por la tensa relación política de ambas culturas y entre las facciones pro-guerreristas y pacifistas con representación en humanos y alienígenas, condimentado todo por los dilemas que enfrenta el director de deportes del Consejo Municipal de Startport como aterrado promotor de dicho enfrentamiento deportivo; La salida para San Breta es una leyenda urbana ubicada en el contexto de los cuentos norteamericanos de carretera, vigentes incluso en un futuro donde los automóviles son reliquias caras para amantes del antiguo highway style of life; Pase de diapositivas cierra esta selección con la historia del Comandante Becker, exiliado involuntario de la navegación estelar y comisionado en relaciones públicas, quien ofrece a un público distinto cada vez las emocionantes imágenes y semblanzas de su carrera como navegante, todo por arrancar algún presupuesto para la carrera espacial a mecenas vagamente interesados, habitantes de una Tierra que cada vez mira menos hacia las estrellas y más hacia sus propias urgencias por sobrevivir.

Muerte de la luz (1977) es otra de esas obras por las que el público conocedor tiene a Martin en el lugar que se merece. Esta novela desgarradora acerca del amor, la lealtad y la decadencia de un grupo de culturas, atadas a un sistema planetario, antaño próspero y famoso, que muere al mismo ritmo en que se apaga su sol, revela mucho de ese carácter romántico del que no están exentas muchas historias del artífice de Juego de Tronos. Y no es precisamente el amor físico o de pareja el que prima en el relato, aun cuando los romances fallidos y la pérdida de personas amadas parezca el centro del drama. Un hombre aún enamorado parte al lejano planeta Worlorn a cumplir una promesa de amor a su ex amante. Ya allí, Dirk T’Larien descubre que Gwen Delvano no solo ama a su nueva pareja Jaan Vikary y al hermano ritual de este, Garse Janacek, sino que de algún modo todos comparten un mutuo vínculo emotivo con el planeta y la decadente cultura Kavalar. Miquel Barceló lo define de modo magistral “Muerte de la luz es una de las historias de amor más hermosas jamás contadas. Su protagonista se debate entre el amor egoísta, que reclama al ser amado para sí, y la lealtad a un grupo, ese otro tipo de amor que es a la vez instinto de supervivencia en un entorno hostil como el de Worlorn

En el año 1976, fruto de una fructífera colaboración con la escritora Lisa Tuttle, nace Refugio del viento, inspirada traducción del título Windheavenofrecida por Carlos Giardini en la edición de la novela hecha por la editorial española Edhasa. Este libro es, según Martin, un ejemplo de fix-up: una obra compuesta de muchos relatos ya publicados en revistas, un estilo de edición que muchos escritores de ciencia ficción y fantasía han adoptado debido a la mayor facilidad para la publicación periódica, la cual permite a su vez abarcar temáticamente la totalidad de un mundo o una serie de mundos sin hacerlo a partir de una historia única siempre que el universo proyectado tenga acogida en el público. Refugio del Viento aborda desde muchas perspectivas la historia de una colonia espacial naufragada en un planeta acuático con escasos archipiélagos, peligrosos monstruos marinos y tormentas frecuentes. Con los restos de su nave los náufragos han fabricado alas para planear entre las islas, y quienes asumen esa responsabilidad comienzan a formar parte del clan de Los Voladores. Las alas metálicas, herramienta de servicio y signo de un estatus especial, se transfieren de padres a hijos, y con ellas van todas las tradiciones, sueños y estilo de vida de los que vuelan de tierra en tierra. Tormentas, primer cuento de esta serie, fue uno de esos grandes perdedores al Hugo y al Nébula que quizás hubiera ganado de presentarse en otro año.

En la autobiografía de Martin, Luz de Estrellas Lejanas, el escritor hace comentarios muy divertidos acerca de cómo Gardner Dozois le dio la bienvenida al “Club de los Perdedores del Hugo y el Nébula” cuando Las brumas se ponen al amanecer fue finalista de ambos certámenes en el año 1973. Luego cuenta cómo su amigo lo expulsó en el año 1974 cuando Una Canción para Lya le arrebató el Premio Hugo al casi invicto del año Robert Silverberg, quien amenazaba alzarse con los tres premios del género gracias a su novela corta Nacidos con los muertos:

“en la Worldcon de 1975 de Melbourne, Australia, Ben Bova recogió el Hugo concedido a «Una canción para Lya». En aquel momento, yo dormía como un tronco en Chicago. El billete de avión a Australia estaba mucho más allá de mis posibilidades económicas. Además, Silverberg ya había ganado el Nébula y el Locus, y yo estaba completamente seguro de que haría un pleno, tres de tres.

El cohete tardó meses en llegar a mis manos. De vuelta, Bova pasó por Minneapolis y se lo dio a Gordon R. Dickson, quien a su vez se lo entregó a Joe Haldeman, quien se lo quedó una temporada en Iowa City y por fin me lo dio en una convención en Chicago. Cuando vi a Gardner Dozois, me expulsó del Club de los Perdedores del Hugo. Robert Silverberg anunció que dejaba de escribir ciencia ficción. Sus obras de aquella época me gustaban muchísimo, así que me sentí culpable…, pero no tanto como para enviarle mi Hugo cuando por fin conseguí que Joe Haldeman me entregara el dichoso trasto”

Como sea: pienso que todas aquellas historias de Martin que quedaron como finalistas en alguno de estos certámenes son excelentes aunque, en general, los cuentos y novelas finalistas del Hugo, Locus, Nébula o Campbell están entre las mejores historias del año casi siempre. Y de todas maneras los premios literarios en la carrera de Martin no escasearon.

Una de las historias más inquietantes del escritor es Los reyes de la arena, la cual adaptó después como el capítulo Los arenícolas en la temporada de The Outers Limits del año 1995. Un coleccionista de animales exóticos y peligrosos es seducido por una forma de vida con mente-colmena, especie de hormigas combatientes que construyen castillos, hacen la guerra y adoran a sus cuidadores como si fueran dioses. A fuerza de castigos, hambre y violencia, Simon Kress se divierte ejerciendo el poder a su manera retorcida sobre cuatro clanes de reyes de la arena, criaturas fascinantes a las que no entiende ni ama, con lo que las consecuencias no se hacen esperar.

Pero mi preferido es y será siempre Haviland Tuf. Este comerciante espacial, cínico, obeso, calvo y en extremo formal, ascendido a ingeniero ecológico gracias a la adquisición del Arca, una nave semillera del antiguo Cuerpo de Ingeniería Ecológica de la Tierra, recorre el universo deshaciendo entuertos y ofertando sus servicios a los planetas que lo necesiten, incluso aquellos que no son conscientes de lo mucho que precisan de su asistencia. Con un ejército de gatos, algunos con poderes psiónicos o simplemente dotados del proverbial sentido común felino, una provisión constante de cerveza y hongos comestibles, y toda una biblioteca genética a su alcance, Tuf deja su marca en el cosmos y se labra en la imaginación de los lectores un bien ganado lugar. Para los que se oponen a la transgenización, la importación de especies y los gatos puede ser una lectura desagradable, recomiendo abstenerse.

Obras como Nómadas nocturnos, El camino de la cruz y el dragón, El hombre de la casa de carne, y otros relatos han sido antologados en diferentes series de cuentos como Canciones de estrellas y sombras (1977), Canciones que cantan los muertos (1983), Retrato de sus hijos (1987) y otras aún no disponibles en español. Y su proyecto de largo aliento Wild Cards ha cedido únicamente porque Canción de Hielo y Fuego es ahora la prioridad. En sus autobiografías literarias se recopilan algunos de estos relatos, estas autobiografías fueron publicadas por la editorial Gigamesh en el año 2013 (como ven, Gi es mi salvadora, seguida de cerca por los programas para lectura de E-books), e incluyen comentarios del autor y muchos elementos interesantes sobre qué le inspiró para crear las historias.

Los relatos de terror de Martin merecen un artículo aparte, así como su incursión en la televisión como guionista. El tratamiento del mono, El hombre con forma de pera, El sueño del Fevre y otras historias terroríficas conforman también una bibliografía respetable. Asimismo el período como guionista enLa Bella y la Bestia, Twiligth Zone y la fallida Puertas son hitos interesantes en su carrera que además sirvieron como preludio y entrenamiento para su exitosa aventura con Juego de tronos.

No quisiera asustar a los seguidores de Canción de Hielo y Fuego, pero el mismo Martin afirma en sus biografías literarias lo mucho que le cuesta mantenerse durante largo tiempo desarrollando una misma historia, no porque le falte el largo aliento necesario, sino porque son muchas las ideas que le surgen continuamente y rivalizan unas con otras:

“A lo largo de mi carrera he ido dejando un reguero de cadáveres de series (…) Tuve la serie del Angel de Acero (un cuento), la de Sharra (un cuento), la de Alys la Gris (un cuento), la de Wo y Shade (un cuento), la del tráfico de piel (un cuento)… Parece más que suficiente para sospechar que nos encontramos frente a un grave caso de creatus interruptus.”

Y lo confirma hablando de su infancia como fabulador precoz e inicialmente solitario, obligado a entretenerse solo inventándose historias, personajes y enciclopedias del espacio:

“Se me daba mucho mejor empezar historias que terminarlas.”

Pero no nos asustemos todavía, no creo que nos deje colgados persiguiendo otra idea, o que vaya a pasarnos como a los seguidores de La Rueda del Tiempo quienes sufrieron una pausa provocada por el fallecimiento de Robert Jordan y no dejaron de saturar las redes con mensajes de frustración y teorías acerca del posible desenlace, mientras Brandon Sanderson trabajaba con las notas y resúmenes del autor para poder ofrecerles el esperado final. Crucen los dedos y recen por la salud de Martin y porque no pierda el interés, o me temo que tendremos otro ejemplo de histeria masiva literaria.

Cada relato suyo nos revela un pensamiento muy propio de la generación de escritores a la cual pertenece: lúcidos, imaginativos y apasionados; un poco pesimistas unas veces y otras, irreverentes. Un club con una serie de inquietudes acerca del futuro de la Humanidad y de cómo estamos yendo hacia ese futuro, con qué y por qué vamos hacia allá, y sobre todo, acerca de qué sentimos mientras vamos y qué supuestamente sentirán los que lleguen; empeñados siempre en remarcar que no importa hacia donde marche el ser humano, cuáles sean los cambios que experimente o qué desafíos encuentre en ese futuro probable, esencialmente seguirá siendo él mismo. Martin ofrece ese mensaje de un modo muy personal, demostrando que ama a cada personaje aun cuando les corte la garganta y les cosa al cuello una cabeza de huargo con aguja de enfardelar o los haga perderse sin remedio en el espacio profundo, cautivos en una nave neurótica y sin internet.

En palabras de Gardner Dozois:

Colorismo es quizá el concepto que mejor describe los mundos de Martin, y el lector que se deje llevar por él conocerá algunos de los lugares más fascinantes de la fantasía y la ciencia ficción contemporáneas: asistirá a una brumabaja en el Castillo Nube de Tinieblas, recorrerá las interminables llanuras de hierba del mar dothraki, caminará por el frío laberinto de la ciudad de piedra, navegará por los aterradores y mortíferos océanos de Namor o presenciará el ocaso en los Lagos Altos de Kabaraijian…

Fuentes consultadas:

  1. Barceló García, Miquel: Guía de lecturas de Ciencia-Ficción. España, 1990; Colección NOVA nº 28 ISBN: 84–406–1420–9
  2. 2. George R.R. Martin: GRRM: A RRetrospective 2006, Traducción: Cristina Macía Orío. Disponible en la Biblioteca Digital del Proyecto E-pub Scriptorium
  3. 3. George R.R. Martin: Una canción para Lya. España. 1981 Luis de Caralt Editor S.A. ISBN 13: 978–84–217–4310–2
  4. 4. https://es.wikipedia.org/wiki/George_R._R._Martin#p-search
  5. https://es.wikipedia.org/wiki/Categor%C3%ADa:Escritores_de_literatura_fant%C3%A1stica_de_Estados_Unidos
  6. https://es.wikipedia.org/wiki/Categor%C3%ADa:Escritores_de_ciencia_ficci%C3%B3n_de_Estados_Unidos
  7. http://www.georgerrmartin.com/
  8. http://www.adriasnews.com/2012/10/entrevista-George-R-R-Martin-castellano.html
  9. http://www.elperiodico.com/es/noticias/ocio-y-cultura/george-martin-admiro-tolkien-pero-era-una-epoca-distinta-1761247

(Tomado de Cachivache Media)

One thought on “En algún lugar del Multiverso aún es Verano

  1. Tengo que decirlo…se agradece que alguien se tome el trabajo de intentar llevar contenido enriquecedor a la red de redes y sobre todo en esta plataforma (Reflejos) sin que caiga en el tira y encoje que trae aparejado los terrenos de la política (un tema que parece estar tomando cierto auge que al menos a mi me comienza a parecer irracional).
    A mi manera de ver (siendo no mas que un intento de blogger con más de 2 años publicando cosas en una bitácora personal) lo publicado acá resulta casi tan enriquecedor como tedioso de leer a la vista del publico mas habitual dentro de la Blogesfera cubana (si es que podemos pensar en ese fenómeno llamado Blogesfera para nosotros los cubanos), quizas sea por la falta de costumbre o por la influencia de las tendencias actuales de publicacion de contenido en otros espacios de internet pero bueno ya encontrarán ustedes (que me parece que tienen un blog colaborativo y no uno personal como el mío) la manera de sincronizar esto que ofrecen ustedes a la forma de “consumo de contenidos actual“.
    No obstante… poco a poco Cachivachemedia se está volviendo uno de mis blogs habituales que me ayudan a escapar de mis “andanzas tecnológicas” y mis “pseudodebates existenciales” del día a día.

    Gracias por tomarse en serio esto de publicar contenido verdaderamente enriquecedor y saludos DesdeAbreus 😉

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