¿Geek o nerd… to be or not be?

Ilustración: Mayo Bous/Cachivache Media.

Por Gabriela M. Fernández (Tomado de Cachivache Media)

#GeekIsTheNewSexy. #TheWorldIsForTheNerds.

Con forma de hashtags o no, este tipo de frases están de moda en las redes sociales y hasta en los pulóveres de algunas personas. Sin embargo, dichas hipótesis, aún para el público interesado que maneja los términos, pueden suscitar más preguntas que respuestas.

¿Por solo dar clic en este artículo soy uno de ellos? Y si lo fuera, ¿soy geek o soy nerd? ¿cuál es la diferencia entre ambos? ¿tuve que haber sufrido rechazo en la secundaria? ¿puedo ser geek aun cuando estoy lejos de poder costearme el último iPhone? ¿basta con ser un fanático de los videojuegos? Al final, todas esas interrogantes se resumen a algo tan básico como ¿quién soy? 

En los setenta, un filósofo llamado Timothy Charles Paul comenzó a llamarle nerds a los frikis de toda la vida. Este estereotipo resume esencialmente a toda persona inteligente con escasas o nulas habilidades sociales. Como símbolos de dicha “etnia” podemos añadir los espejuelos y la ropa “chea”. De esta forma, se le daría nombre al ratón de biblioteca que jamás invita a salir a la Prom Queen en las películas americanas de adolescentes. Pero, cuidado, muchos de esos filmes sugieren que ellos son quien lograrán algo en la vida mientras el Prom King se queda atendiendo la gasolinera de su padre. Casi se le pudiera llamar a ese mensaje subliminal The American Dream… of Nerds.

Leslie Simon es una de las mujeres geek más mediáticas, y tiene publicado un libro sobre cómo serlo sin morir en el intento. Ella defiende la hipótesis de que la popularidad de los geeks ha estado directamente influenciada por el incremento de la conectividad. “Desde que Internet logró que todo — y que todo el mundo — estuviera accesible, cambió la idea de lo que es cool”. En otras palabras, si online puedes rodearte de gente más afín a tus intereses, ya no necesariamente tienes que preocuparte por ser el rechazado entre las personas de tu vida offline.

Hagamos un aparte con las chicas nerds. La cultura popular las ha homenajeado con varios personajes icónicos, aunque no todos representen de igual forma los retos de una muchacha nerd en la vida real. Rory, la de las Gilmore Girls, es una de las adolescentes más empollonas jamás recordadas, sobre todo por esa entrañable y rara relación que mantenía con su madre. A pesar de levantar pocas veces la nariz de los libros, no podemos juzgarla como una apática social crónica, si tomamos como termómetro la cantidad de novios suyos que desfilan por la serie. Más recientemente, Modern Family retrata con Alex Dunphy a una nerd clásica, que prioriza sus estudios a cualquier tipo de relación humana, pero a la vez se siente desmotivada por el hecho de ser “una paria social” como tantas veces le repitiera su hermana Haley. La contraposición entre Alex y Haley (la típica Prom Queen, y sin mucho interés por el intelecto) refuerza los indicadores nerds de la primera, un detonante de constantes choques entre ambas que aporta situaciones cómicas al programa.

Entre las celebrities femeninas de Hollywood que se han ganado la fama de geeks se encuentran Olivia Munn (The Newsroom), Alyson Hannigan (How I meet your mother y Buffy the vampire slayer) y Rosario Dawson (Sin City), de quien se comenta que es igual de probable encontrársela tanto en un ComicCon como en la Fashion Week.

Volviendo a la discusión sobre los nerds y geeks, y siguiendo con la línea de las películas, la comedia Revenge of the Nerds (1984) podría ser considerada casi un clásico del tema. Ambientada no en una secundaria, sino en las fraternidades universitarias, la cinta inmortalizó la frase “it´s time for the odd to get even”, resumiendo otro mensaje optimista con un final en el cual (SPOILER ALERT) los nerds logran sobrevivir a constantes humillaciones y hacerse del Consejo de la Escuela.

Derivado del mismo tronco de nerd, aparece más adelante el término geek. Este rarito pierde un poco la condición de marginado social sin remedio para convertirse en el loco que sabe mucho de aquello que le gusta, y además posee el carisma para explicárselo a los demás. Un geek no tiene que ser el mejor de la clase, pero sería muy imprudente cuestionarle algún asunto relativo a su “especialidad”, que puede ser desde matemática aplicada hasta la representación de princesas medievales en los videojuegos. Como los nerds, tampoco son reconocidos mundialmente por su apego a la moda, aunque sí les encantan sus pulóveres temáticos. Tienen fama también de ser adictos a los gadgets, siempre quieren tener, o al menos probar, lo último en materia de tecnología.

Actualmente, son reconocidas al menos cinco clases de geeks. El fanboy, conocedor de los universos (o mundos) de películas y series, al punto de poder recitar parlamentos enteros de sus favoritos. El gamer, al que le pueden quitar la comida, pero jamás la consola o computadora (el sueño de ocho horas se lo quita él solito). El gadget-geek, una especie más exigua en Cuba, siempre pendiente del último aparatejo que salga al mercado y que no puede evitar comprarlo. Los otakus, no solo amantes del manga en todo su esplendor de anime y cómic, sino de la cultura japonesa en general. Y los hackers, quienes no conciben la tecnología como el fin, sino como instrumento que les permitirá dominar el mundo a base de puro software.

Para establecer diferencias esenciales entre geeks y nerds, el científico estadounidense Burr Settles aplicó una fórmula estadística llamada Pointwise mutual information a una muestra de 2,6 millones de tuits que mencionaban alguno de los dos términos. Según la BBC, Settles midió el nivel de asociación entre dos palabras para determinar cuántas veces unas solían ir seguidas de otras, y así develar tendencias.

Con ese método encontró que “palabras como cultura, moda o cómic tienen un fuerte vínculo con geek, mientras que neurociencia, capítulo o chelista se asocian más con nerd”. En la opinión del científico norteamericano, “las palabras geeky son más acerca de ‘las cosas’, mientras que las nerdy son sobre ‘las ideas”.

Como si no bastaran categorías en la descripción de este fenómeno, recientemente ha aparecido un nuevo término asociado, mucho más peyorativo. Un “dork” es una persona que tiene intereses raros, casi siempre considerados tontos por la mayoría. Además, se dice que suelen ser gente a las que no les importa lo que los demás piensen de sus gustos y costumbres.

Para aterrizar a la situación en Cuba el tema GEEK VS NERD (y ahora hasta DORK) proponemos una serie de FAQs:

¿Cómo se ve un geek cubano?

Raramente con un pulóver Giorgio Armani, o una blusa-de-brillo-ombligo-al-aire en el caso de las mujeres. Una vez superado eso, podemos verlo con casi cualquier prenda. Eso sí, es muy posible que se las haya agenciado para tener algún “pulovillo” de su banda de rock favorita, de un superhéroe o con algún chiste inteligente. No se lo pone todos los días, solo en ocasiones especiales y rodeado de sus semejantes.

Por la barba de días ya no nos podemos guiar: está de moda. Pero la persona detallista sabe cuándo esa barba está bien recortada o cuándo es producto de jornadas dedicadas exclusivamente a programar, jugar Diablo, o ver anime.

¿Cómo se ve un nerd cubano?

Aplica el mismo principio de repulsión a la ropa llamativa o de brillo. Fuera de eso, el espectro es amplio: puede andar lo mismo con un pantalón roto en la rodilla por haberse caído corriendo tras un P1 (la factibilidad de probar casi sin palabras cuán malas están las guaguas es más importante para él que la pulcritud en el vestir), que con camisa de manga larga a pleno sol del mediodía porque va a una conferencia de su profesor favorito y lo quiere impresionar.

¿Veo The Big Bang Theory y ya solo por eso me puedo considerar geek o nerd?

Definitivamente no. La serie norteamericana está lo suficientemente bien hecha como para que atraiga a un diapasón más amplio de público de lo que muchos piensan. Si se fijan, al mencionar un principio científico o un referente cultural poco conocido, los diálogos lo explican para los no expertos de una forma u de otra.

Obviamente, si conoces el efecto Doppler ANTES de ver el capítulo donde Sheldon se disfraza con rayitas verticales en Halloween… pues tienes posibilidades de disfrutarlo más.

¿Los geeks/nerds pueden bailar casino?

Sobre este tópico existe una paradoja. En teoría, los IPVCE tienen potencial para exportar a las universidades cubanas una mayor concentración denerds/geeks por promoción que el resto de los centros de ese nivel educativo. Pero resulta que en el Pre Vocacional de Ciencias Exactas de La Habana (más conocido como la Lenin) constituye casi una ley saber defenderse en una rueda de casino, por lo menos, el día de la graduación. Aunque, como siempre, existimos excepciones para toda regla.

Una buena aproximación sería que un geek puede aprender a bailar casino, y se vanagloriará de ello hasta el último de sus días (aun cuando, a priori, esta habilidad no entre en el geekynómetro, seguimos viviendo en Cuba). Un nerd que se precie raramente se expondría a un juicio público tan despiadado como si está coordinando bien los pies al marcar.

¿A dónde salen los geeks cubanos de noche?

Si tomamos en cuenta el hecho de que en Cuba no hay ComicCons, pues habrá que ir al cine, a la Tropical con Buena Fe o Carlos Varela, o al malecón como todo el mundo. No obstante, si su mundo es el del anime, los muchachos de la FREAK ZONE ya les están facilitando las fiestas de cosplay y los eventos sobre cultura japonesa.

Por otra parte, para los fanáticos de la literatura fantástica, eventos como DiALFa y BEHÍQUE les vienen de maravilla.

Pero si estamos hablando de geeks que gustan del humor inteligente, viven en La Habana y conocen de la existencia del Proyecto Delta, es casi seguro que les apetezca ir los viernes a las 8:00 pm al cine La Rampa, a disfrutar del único espectáculo cómico en Cuba dedicado a la ciencia, la tecnología y su relación con la vida cotidiana.

¿Cuál es la idea de diversión de los nerds?

Si accede a salir de su casa y abandonar sus estudios de astrofísica o su curso autodidacta de chino, es muy probable que se vaya con amigos nerds a un LanParty, o sea, a conectarse en red a jugar entre ellos Starcraft o Call of Duty.

Otra forma de entretenimiento que gusta tanto a geeks como a nerds son aquellos juegos donde pueden demostrar su conocimiento. Está muy bien eso de que al nerd le intimidan las relaciones interpersonales, pero si le ofrecen jugar a los papelitos (versión oral del Pictionary), no dudarán en ir y poner a sufrir a un historiador con Niels Bohr, aprovechando también para recitar un fragmento considerable del monólogo de Hamlet si a alguien le sale Shakespeare.

Como geek, nerd, dork, friki y compañía son categorías (o estereotipos si se prefiere) en evolución constante, les sugerimos que sigan de cerca el tema sin dejarse acorbardar por ninguna etiqueta que alguien quiera imponerles. No obstante, si eres geek y tu pasión consiste en etiquetar a las personas, aquí tienes un test con el puedes salir de dudas.

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