A la mierda la narrativa, ¡juega Her Story!

her story

Por: Javier Montenegro

Una taza de café, u otra infusión de su preferencia. Un bolígrafo. Una hoja en blanco; quizás dos, o mejor tres. ¿Todo listo? Entonces puede sentarse a jugar Her Story, ganadora en la edición 2016 de los premios BAFTA para videojuegos en tres categorías: Debut Game, Game Innovation y Mobile and Handheld. Una pieza de arte que algunos se obstinan en llamar juego pero no creo lo sea. Es una experiencia lúdica, aunque tampoco estoy muy seguro de ello.

Yo estuve seis horas sin levantarme de la silla, como si realmente estuviese en el sótano de una comisaría revisando una serie de videos con la intención de conocer algo de lo que jamás había escuchado. Pero antes les explico un poco de qué va Her Story. La primera pantalla del juego y la única durante el transcurso de la ¿partida? es un monitor con un buscador de una base de datos. En la barra de búsqueda está escrita la palabra murder y 4 videos son el resultado arrojado. En el escritorio, par de documentos titulados Readme, y aunque la primera reacción a este título es ignorarlo, en algún momento terminamos por abrirlos. Así conocemos dónde estamos, en el sótano de alguna comisaría –algo así como la oficina de Fox Murder– gracias a un amigo que nos ha hecho el favor de darnos acceso por unas horas a la base de datos de la policía local para conocer qué pasó en un caso hace unos años atrás. Ese es el primer gancho del juego. ¿Qué queremos saber?

Esa es la idea de Her Story, tratar de involucrar a los usuarios a través de una especie de curiosity trigger. Es una apuesta de todo o nada. O no entiendes ni te interesa hacerlo, o te quedas enganchado desde el primer segundo. Y, opinión muy personal, esa es la mejor forma de jugarlo; de una sentada, de un tirón, porque ese factor contrarreloj lo sufre el protagonista al saber que solo cuenta con unas horas para descifrar el enigma, sea cual sea.

Mi madre siempre me ha dicho que toda historia tiene tres versiones. La real, la que cuenta un bando, y la que cuenta el otro. El título lo dice, estamos asistiendo a la historia de ella, y es con sus declaraciones que debemos construir en nuestras cabezas un puzzle amorfo con piezas que encajan donde decidamos. A diferencia de una película o un videojuego tradicional, en Her Story la historia ya ocurrió, pero solo tenemos los hechos de una persona, y además, descubrimos estos hechos de manera desorganizada, no aletoria.

Conoces el primer resultado de la búsqueda, pero de ahí en adelante construyes el camino por tu cuenta, y el orden en que mires los videos influirán mucho en la opinión que te lleves de la chica. Es muy difícil que dos personas recorran el mismo camino, por lo tanto, es muy difícil que dos personas tengan la misma opinión de Hannah/Eve… no, no son dos personas diferentes, es la misma chica que a veces emplea dos nombres diferentes. O quizás sí sean personas diferentes… Depende de ustedes.

Volvamos al inicio. Estamos sentados ante una base de datos donde hay una gran cantidad de videos. Por desgracia, como es muy antigua, solo se nos muestran los cinco primeros resultados relacionados con la búsqueda, en orden cronológico. El resto no aparece, por lo que debemos estar muy conscientes de qué buscamos. Además, los videos ni siquiera están etiquetados con cierta lógica, sino que el buscador funciona a partir de la transcripción de las declaraciones. Nada de palabras claves, solo imaginar qué pudo decir esta señorita sobre el presunto homicidio que cometió. Y nada de preguntas de los interrogadores, ella responde pero jamás sabemos qué le preguntaron. Podemos intuirlo, pero ¿cuántas veces alguien responde lo que le preguntan cuando está bajo presión? Parece de poca importancia, pero a veces, cuando te quedas sin ideas, comprendes la importancia de tener la guía de preguntas a la que fue sometida. Y los creadores la eliminan con toda la intención del mundo porque saben que esto dificulta aún más nuestra investigación.

De esta forma, en determinado punto podemos encontrarnos sin la menor idea de cómo acceder a nuevos videos. Y es en ese momento que nos convertimos en pequeños Hulks que arremeten con furia y sin lógica contra la base de datos. ¿Nuestras armas? Palabras aleatorias. No es muy ortodoxo pero puede funcionar.

Una felicitación aparte para Viva Seifert –gimnasta y músico–, la actriz que interpreta a la presunta homicida. Sus constantes juegos con la cámara, sus tics, la entonación de la voz, lo poco convincente que suena en ocasiones, la falsedad que a veces transmite, o la veracidad en otros momentos… cada declaración suya es un reto para los detectives provisionales que somos. Por momentos su actuación es maravillosa, pero en otras ocasiones parece traída por los pelos, nada creíble. El recurso empleado por los creadores de hacerla actuar por momentos como si sus dotes histriónicas fueran escasas es un gran acierto del juego, porque una persona que solo transmita seguridad y verosimilitud en sus declaraciones no sería un gran enigma.

A partir de ese punto de partida, donde sabemos que alguien cometió un asesinato, debemos usar nuestro raciocinio, o la ausencia del mismo, para descubrir una historia. Esa libertad nos da la sensación de que en realidad somos nosotros quienes llevamos el caso, quienes escuchamos por primera vez sus declaraciones. ¿Saben por qué? Porque el juego no se gana. El punto final lo ponemos nosotros. Da igual si descubrimos todos los videos, o si no lo hacemos, cuando nos demos por satisfechos, le decimos a esa persona que nos coló en el sótano que hemos terminado. Nosotros cerramos el caso, o al menos la revisión del mismo.

Quiero insistir en el tema de las posibles bifurcaciones narrativas del juego. Al menos yo, como usuario, no recuerdo haber tenido tanto control sobre una experiencia lúdica. Imagínese uno de esos juegos para niños donde una serie de puntos tienen números en orden ascendente y estos deben ser unidos a través de una línea para que al final el niño descubra un animal o elemento conocido. ¿Se ubica? Ahora quiétele los números y construya usted la figura que su mente le indique. Esa es la forma más sencilla en que se me ocurre describir la mecánica de juego de Her Story.

El juego se guarda un último giro cuando decidimos detener la partida, un giro de tuerca a la altura de Memento, Usual Suspect, o El asesinato de Roger Ackroyd, como una cápsula de cianuro que solo puedes usar una vez. Tranquilos, no pretendo spoilearles el final, mi intención es que le dediquen unas horas y disfruten de algo diferente y único.

(Tomado de Cachivache Media)

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