winKertin: el software, el nombre y el programador

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Por: Rafael González y David Vázquez

Para cualquier periodista que haya pasado una temporada en las redacciones de los medios de prensa cubanos en lo que va de siglo XXI el nombre de winKertin –también conocido simplemente como Kertin– le será tremendamente familiar. Puede que nunca lo vieran, pero sí eran conscientes de que en alguna parte había una computadora a la que llegaban constantemente decenas de cables de las principales agencias de noticias de todo el mundo.

La que quizás sea la herramienta más útil a disposición de los profesionales en la prensa cubana es, digámoslo pronto, bastante fea. Con su interfaz poco pulida, que parece anclada en los años 90, winKertin luce como uno de esos aparatos soviéticos diseñados para cumplir, no para adornar. Y tal vez sea ese su principal mérito: su eficiencia. Puede que no nos guste el fondo negro y la tipografía “de palo”, pero winKertin es la mejor manera de informarse de lo que está ocurriendo en el mundo en tiempo real –según las agencias de prensa, al menos.

Pero lo más interesante, y lo descubrimos de casualidad, es su origen; porque el winKertin es cubano (vítores y aplausos chovinistas). Aunque dista de ser una herramienta perfecta, el prejuicio hacia las habilidades de crear software en Cuba nos hace darle cualquier otra carta de nacionalidad. Pero no, es cubana. Y por esas cosas que tiene La Habana, vinimos a enterarnos hace muy poco que Julio Rodríguez, nuestro Julio Rodríguez, es su creador.

A comienzos de los 2000, Julio Rodríguez –camagüeyano, fundador de la Trovuntivitis, ilustre graduado tardío de la Universidad Central de las Villas (UCLV)– llegó a Prensa Latina (PL) y le fue encargada la misión de perfeccionar su sistema de recepción y envío de los cables de prensa al resto de los medios de comunicación de Cuba. El resultado es lo que en la prensa conocemos como Kertin, que resultó una variación del nombre de una antigua novia.

Y después de la excitación por haber dado (sin haberlo buscado siquiera) con el autor de ese artefacto entrañable, no nos quedó más remedio que entrevistarlo. Como todas las buenas historias, esta es una historia inconclusa de amor y búsqueda.

¿WinKertin? ¿Cómo le pusiste el nombre y sobre todo, cómo lo justificaste?

Su nombre oficial no es ese, debes ponerle “programa de recepción y …” ya saben, un nombre medio aburrido. El Win es por Windows. Yo quería ponerle Kertin porque era novio de una Kerstin a la que nunca llamaba con esa “s”. Y entonces mi jefe –un tipo muy inteligente, el mejor jefe del mundo– se confabuló conmigo y estuvo de acuerdo con la idea de ponerle Kertin. La idea de simular que esto quería decir algo no recuerdo si fue mía o de él. Así fue que KERTIN se convirtió en el acrónimo de Kernel Especializado en la Recepción y Transmisión Integrada de Noticias. La K de Kernel (núcleo en inglés) fue idea de mi jefe y la S de “Kerstin” sí me la llevé.

Fue la primera vez que le puse el nombre de una novia a un programa. Un tiempo después Kerstin empezó a trabajar en Prensa Latina, y sucedía que el winKertin era más famoso que ella. A veces ella andaba por el pasillo y escuchaba “no porque el Kertin no se qué”, y venía y me hacía el cuento. Me daba gracia pensar que, para acceder al programa, los periodistas de Cuba tenían que dar clic en la caricatura que hice de ella que aparece cuando abres el software.

¿Cómo comenzó el proyecto del winKertin?

En realidad en PL yo he hecho dos programas, el más famoso es winKertin, pero para que este funcione debe correr otro que se llama Compupack, y no porque yo tuviese una novia con ese nombre. Ese fue el nombre que le puso un cheo ahí, porque el software anterior, el equivalente mexicano, también terminaba en “pack”. Yo decidí que el día que estuviera conforme con el producto lo renombraría, y aunque me gusta su concepción, nunca me convenció totalmente. Los programas que hice tenían un equivalente cuando llegué, pero con la necesidad de implementar otros requerimientos me pidieron que hiciera un programa más moderno. Lo hice para Windows, en TurboPascal; hacer el Kertin no fue tan difícil –el Compupack sí.

Cuando saqué el software pensé que le iba a gustar a la gente, porque estaba más bonito, era mejor que el otro, con más opciones. Y no, me lo repudiaron, porque era una cosa nueva.

No sabemos cómo era en aquella época, pero el periodista promedio ahora en Cuba no es muy amante de los cambios tecnológicos.

Así mismo era. Incluso decían que era más lento que el otro, y yo le hice pruebas y con el Kerstin reduje en un 10% la demora. Incluso seguí el mismo sistema anterior, que graba las noticias en un servidor que se encarga de la distribución, que en mi solución se hace a través del Compupack. Al comienzo lo que hacía era poner las noticias en carpetas, y el Kertin y el Edivan (su predecesor), “leían” en un servidor que alojaba cerca de diez mil noticias, que son cuatro días más o menos de información. Y esas diez mil noticias estaban en una estructura organizada por ficheros y directorios; eso es lento, eso debe estar en una base de datos, pero lo hice así porque se requería compatibilidad tanto con el Kertin como con el software anterior.

Háblanos un poco más del Compupack.

PL, como cualquier agencia de noticias, es una empresa que agrupa a personas que fabrican noticias –excepto cuando se pusieron a vender lápices y pulóveres–. Antes de internet, por PL además llegaban casi todos –si no todos– los cables de noticia a Cuba. Estos entraban por un aparato que trajeron los mexicanos que se llama computonic (sic), un tarecón que aún existe ahí y al que le entran muchos cables que vienen por líneas arrendadas con una señal digital. La información del computonic la cogía el antecesor del Compupack y la distribuía a los medios de prensa, y además se la daba al Edivan.

Esto empezó a diversificarse, y además de entrar por el famoso computonic comenzaron a llegar noticias por correo, satélite y otras vías, y en diversos formatos, y todo eso hacía falta que se leyera en el Kertin. Como mis jefes me pedían a cada rato un programa que agregara un formato o un origen distinto, me dije, “espera, yo soy programador, un generalizador de cosas”. Entonces hice una especie de cuchilla suiza, en la que entran las noticias en los diferentes formatos en los que las mandan –formatos que nadie me dijo, por lo que tuve que aprender por mi cuenta cómo era aquello–. A veces alguna agencia cambia el formato, y solo me entero cuando la gente de PL empieza a quejarse, por lo que cada cierto tiempo debo arreglarlo.

O sea que tú desarrollaste un sistema y se lo simplificaste en un programa que fuera manejable por parte de los editores encargados.

Así mismo.

De un lado estaba el receptor de los cables, que comenzó enviando los cables para el Kertin, pero después hacía falta que enviara para el correo electrónico y otros servicios, o para un servidor de Kertin instalado en otra parte, o solamente las noticias con determinadas etiquetas. Todas esas acciones se fueron combinando con filtros en el Compupack, a través del cual podías decidir qué le llegaba a cada usuario de Kertin en los distintos medios de prensa.

El Kertin creaba una carpeta en el respectivo servidor de un medio de prensa donde accedían todos los periodistas de ese medio, un sistema que es ineficiente y funciona muy lento. Por esa razón ya no estoy trabajando más el winKertin; ahora estoy enfocado en el Kertin online, que es lo que se está usando más en los medios –bueno, eso espero, igual los periodistas no quieren cambiar, como pasó antes, quizás ahora les gusta el viejo y no el nuevo–.

¿Cómo es tu proceso de programación? ¿Usas librerías?

Sí. Algunas sí, a veces es inevitable. La visualidad sí la armo yo completa.

Yo soy un hombre de las cavernas, uso el mínimo de librerías. Así me entretengo más, lo disfruto más. Para mí trabajar significa estar todo el día pensando en eso. Al final todo lo que yo pensé al principio al final se va modificando.

¿Cuánto demora la actualización del Kertin desde que recibe la noticia y los periodistas pueden acceder a ella en su medio?

Puede ser un minuto, depende de cómo se porte la red de PL.

Un elemento importante en los cables de agencia es la velocidad. ¿Este sistema web sigue siendo rápido?

Sí, es incluso más rápido, porque ahora con las base de datos se acelera el proceso de búsqueda. Este sistema aún no está implementado en la prensa, está en fase de prueba, pero la idea es esa, y que además exista la posibilidad de personalizar el formato en función del cliente. En este momento soy el único que puede personalizarlo, pero estoy tratando de diseñarlo de manera que cualquier cliente pueda modificarlo en base a lo que él quiere que aparezca. Este nuevo Compupack online se llama Iansipack, porque sí tuve una novia que se llamaba Iansi.

¿Qué satisfacciones tienes con este nuevo winKertin?

El Kertin anterior me dio muchas insatisfacciones porque tenía muchas personas “descargándome para atrás”; yo no tengo un proceso de prueba para mis productos. Para mí probar el producto es dárselo a las personas. Me satisface profesionalmente que esté funcionando, que sea útil y que le guste a la gente. Me gusta mucho complacer a mi jefe, porque es mi amigo, porque tiene buenas ideas y me reta. Para mí programar es como jugar, me entretiene mucho.

(Tomado de Cachivache Media)

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