Pues sí, seguimos con The Revenant

the revenant ilustración

Por: Javier Montenegro Naranjo

Las aguas ya tomaron su nivel. Nadie habla de los Óscars, las mofas con DiCaprio han terminado y ahora a The Revenant le toca esperar el paso del tiempo para saber si tiene un cupo en la hemeroteca de los clásicos. Mientras tanto, nosotros, muy al interior de Cachivache Media, seguimos con el debate de si es o no una buena película. Perdón, es una buena película, pero imperfecta, y cuando uno quiere probar su punto, se agarra de cualquier imperfección.

Hoy compartimos con ustedes una conversación con J. M. Quevedo, graduado de edición en la Universidad de las Artes, editor del corto Alejandrito y el Cuco (2014), el cual participó en el Warsaw International Film Festival, y es director del corto Blues alegre para el muerto (2015), presente en el Vancouver International Film Festival en Canadá. Para los lectores de nuestra publicación, él fue quien editó nuestro video Robots ¿made in Cuba? y a quien acudimos para buscar una opinión más especializada sobre The Revenant.

¿Es justificada la nominación de The Revenant a los Premios de la Academia?

Es una película que rompe y desafía los métodos de producción del Hollywood más convencional: sale del estudio y utiliza la luz natural, algo poco común en las producciones tradicionales. Es una gran cinta con una visión de un director mexicano que toca temas del Estados Unidos naciente; se acerca a los conflictos franceses y muestra una visión no estadounidense de los indígenas nativos americanos. Eso es lo más atractivo de la película.

¿Por qué crees que Alejandro González Iñárritu y Emmanuel Lubezki deciden usar luz natural en ese ambiente tan difícil?

La idea de la película es narrar la historia del hombre sobreviviendo. Entonces, si quieres ser consecuente con esa idea no puedes crear artificios, no puedes falsearlo. Para llevar esa sensación a su máxima expresión debes usar la luz natural, es como causa-consecuencia.

En esta cinta se siente la influencia de Néstor Almendros y de Terrence Mallick para su beneficio, y en ocasiones eso trae un problema porque por momentos no quiere ser la película de Iñárritu, sino la de Lubezki con esa influencia. Luego arranca con la historia central y después, a mitad de cinta, tienes una serie de escenas oníricas, y te preguntas, “¿de qué película me estás hablando?”. Entonces es discutible el Óscar a Alejandro González Iñárritu como director, porque tú debes tener claro qué película estás contando, y si estás contando la película del hombre primitivo, debe ser directa, concreta, muy sensorial y visceral, no puedes alejarte con cuestiones más introspectivas, más profundas como la escena donde DiCaprio tiene un sueño sobre su esposa.

Entonces, ¿crees que la película tiene algún problema?

El problema básico de la película es de narración, que por momentos pierde el hilo. Arranca con una escena a lo Apocalipsis Now, luego comienzan los avatares de estas personas por sobrevivir, después es una historia de venganza, pero de nuevo vuelve a ser la película del viaje interno y el viaje real de este hombre por sobrevivir.

Quiere ser muy compleja y por esto pierde el foco. Empiezas a narrar con una cámara que lo ve todo, después lo haces en primera persona con la historia de DiCaprio, y luego vas con Tom Hardy y el otro muchacho. Todos los cambios de punto de vista deberían llevarme a la idea central. Aquí los cambios de punto de vista me llevan a otra película, no a otro punto de vista sobre esta.

¿A dónde quieres llegar? ¿Qué me estás defendiendo como tesis? Si haces una peli con una historia clásica, y tratas de fracturar esa historia al enfocarte en cada personaje que aparece y tratas de contarme su punto de vista y qué sucedió con ellos, no puedes quedarte en zonas tibias. Es como si quisieras ser imparcial y ver la otra cara, pero al ver esa otra cara tienes que contarme su historia, no utilizarlo como un calzo a la historia central. Si es un calzo no tienes por qué detenerte, es un mero pretexto. Pero como Iñárritu no quiere nada como un pretexto, se convierte en un fallo.

Lubezki obtiene su tercer Óscar consecutivo en fotografía, ¿cómo valoras su trabajo en la cinta?

El trabajo de Lubeski es bello por un lado, pero pudieras cuestionarte por momentos si es consecuente con la propuesta inicial. Esta historia de venganza, recurrente en el cine americano, me la quieres contar un tanto diferente, más visceral, más naturalista; pero entonces sucumbes ante la idea de ser poético.

Verla en una pantalla grande debe ser abrumador, y además tiene un montaje que es casi invisible, y esa invisibilidad donde más se evidencia es en la banda sonora: su película tiene un sonido único, como si fuese una banda sonora única, una idea que utilizó ya en Birdman. Cuando digo que no hay rupturas no es que el sonido nunca varía, sino que está compuesto para ser una sola unidad, y eso hace los cortes tan invisibles. En esta cinta los cortes no están tan escondidos por trucos como en su anterior película, y sí hay rupturas en el tiempo y elipsis. El corte se hace porque el plano ya murió, no lo haces para intercalar.

Aun así, estos no se sienten sino que fluyen. Las escenas tienen un tempo muy rico que te deja contemplar el plano y sentirlo y a la vez te lo quita justo antes de que muera y se vuelva aburrido. Pero igual por momentos la película sí se vuelve aburrida.

¿Puedes decirme algunos ejemplos de escenas donde se aprecie lo que comentas de la edición y el sonido?

La escena donde el meteorito entra en la atmósfera es muy Mallick, ese universo en el cual no somos nada. Son escenas muy lindas porque verlas en el cine debe ser impresionante, pero se me va. La película tiene mucho de Mallick, porque él siempre usa ángulo ancho y además un recurso donde te veo primero a ti, estoy contigo, y me veo a mí en el medio de la naturaleza, como puede ser la escena de los lobos cazando al búfalo. Cuando haces esto tienes que llevarme la venganza a otro nivel que no sea personal, no puedes quedarte en el espacio de uno a uno, debes narrarme la historia más allá de la venganza.

Otro ejemplo de este tipo de montaje podemos verlo en la escena donde el indio conversa con él sobre sus heridas. Aquí optan por narrarlo todo desde el punto de vista de DiCaprio y no cortarlo hasta el ángulo del indio, viene al mismo primer plano pero con la cámara. Es bello. Siento que me estás contando la historia que me quieres contar.

Entonces, ¿cuál es tu conclusión final del filme?

Existe un problema de foco. ¿Va sobre la venganza de todas las personas presentes en la película? Entonces, ¿por qué la venganza de él cobra más importancia? Nárrame la historia de todos, no me cuentes un poquito de esto y ya. Pásate veinte minutos desde el punto de vista de los indios y cámbiame la perspectiva del mismo hecho. Sé consecuente.

No obstante debe quedar claro que no es una mala película para nada. Está muy bien hecha fotográficamente, muy buena en lo que logra transmitir. Y el sonido es algo maravilloso, al igual que el corte que te permite ver, apreciar, sentir las vivencias de ese hombre.

(Tomado de Cachivache Media)

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