Batman Superstar

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Por: Darío Alejandro Alemán

La inmensa mayoría de los superhéroes están de alguna manera asociados a elementos naturales pero, esencialmente, a animales. En esta tradición de los comics -que quizás albergue cierta reminiscencia de los cultos totémicos de las primeras comunidades humanas- podemos encontrar a Spiderman, Hawkman, Lizzard, Black Panther… pero el más conocido de todos es Bruce Wayne, el multimillonario que escogió esconder su identidad bajo la figura de un murciélago con el nombre de Batman.

El Caballero de la Noche y su interminable galería de villanos pertenecen al comic más popular de la historia de este género. Sus aventuras han pasado por las manos de reconocidos historietistas y la dirección de destacados cineastas que han sabido imprimirle su sello al punto de convertir a Batman en un boom mediático elogiado por la crítica. Pero la construcción de este personaje no fue de un trabajo de un día. El hombre murciélago cuenta ya con 77 años sobre sus espaldas, casi ocho décadas de creación ininterrumpida alrededor de su imagen.

Los orígenes

En 1938 la compañía de historietas National Periodical Publication había logrado, con la creación del personaje Superman, lo que en buen cubano sería “darle la patada a la lata”. Las ventas de comics se dispararon en los Estados Unidos y la historieta logró su total independencia como género gracias al nacimiento de los superhéroes. Después de este éxito la compañía buscó por todos los medios posibles fabricar más salvadores para nuestro planeta con la misma fórmula del kriptoniano.

La tarea recayó sobre un joven llamado Bob Kane que, inspirado en algunas películas de terror y en las aventuras del Zorro, puso manos a la obra. Los primeros bocetos estaban muy alejados de lo que sería después su personaje: el traje fue inicialmente de colores vivos y llamativos, usaba alas en vez de una capa y solo un antifaz cubría sus ojos.

No del todo contento con su trabajo, Kane buscó ayuda en Bill Finger, un amigo suyo que pasaba –como la mayoría de los norteamericanos en plena Depresión Económica– serios problemas monetarios. Finger fue quien retocó al personaje con su aspecto oscuro y modificó su traje, además de crear en buena medida su historia. Hoy día todos los productos asociados a Batman aclaran que su creador fue Bob Kane mientras Finger quedó relegado al olvido. Desgraciadamente entre esta pareja no se dio la sinergia característica de Joe Shuster y Jerry Siegel, el binomio que dio vida a Superman.

El hombre murciélago hace su entrada en la revista Detective Comics (que más tarde rebautizaría la National Periodical Publication como DC) en su número 27. El comic salió al mercado en mayo de 1939, un año después que Superman, bajo el nombre de The Bat-Man.

En los primeros números no se habló del pasado del personaje. Las historietas se limitaban a su enfrentamiento con criminales comunes o grupos mafiosos que en el mundo real inundaban las calles de Estados Unidos. Fue la era del cine negro. Kane no tardó en percatarse de ello y decidió publicar algo del pasado del encapuchado, en ese momento solo se limitó a la escena donde sus padres eran asesinados a la salida de un cine a manos de un vulgar maleante.

Si algo caracteriza al Batman que hoy todos conocemos –y no hablo de lo gótico de su figura– es su código ético de “no matar”. A veces el lector más contemporáneo llega a cuestionarse cómo es posible que en un ambiente tan hostil como Gotham City el hombre llamado a mantener el orden sea incapaz de desatar su ira contra los más sofisticados villanos. El trágico pasado de Bruce Wayne y su compleja psicología (producto de sus propios traumas) exigen, según la lógica, un carácter más violento y desquiciado. Esta observación la han tenido en cuenta muchos de los que alguna vez narraron sus aventuras, sin embargo siempre se limitaron a colocar a Batman en el borde de una línea entre el bien y el mal, el buen juicio y la locura, una línea que lo tienta a veces a saltarla pero el héroe se resiste.

Muy pocas personas saben que, en sus primeros números, Batman fue un vengativo justiciero y no se lo pensaba dos veces para dar muerte a cualquier enemigo belicoso. Por esta época resultaba normal que el héroe matara al villano sin vacilación, muy justificado en las concepciones del momento. En la actualidad, esa actitud del murciélago no sería la más aceptada y mucho menos con los aditivos góticos de su comic. Si en las entregas más recientes el encapuchado mantuviera la personalidad de su pasado, sus historietas estarían restringidas a un grupo etario y cambiaría del género aventura al de horror.

Otro dato curioso de los primeros años del Caballero Oscuro es la ingeniosa colección de artilugios guardados en su omnipotente cinturón, aunque sus armas favoritas eran las de fuego. Hoy resulta casi imposible imaginarse a Batman con pistolas y metralletas –como sus contemporáneos The Shadow o The Spirit– pero por aquel entonces era su única manera de combatir el crimen. La llegada de sus “batiaparatos” y “batiamigos” no solo tardó un poco, también que diferían mucho de los que hoy conocemos: el batimóvil –en un principio rojo–, la baticueva, la batiseñal, el comisionado Gordon (su nexo con las autoridades para no hacerlo fuera de la ley) y Alfred, el fiel mayordomo y mentor de Bruce, que apareció en escena casi tres años después del primer número.

Batman nació como un ser solitario, a veces en exceso. Por este detalle, junto al hecho de que los comics resultaban bastante oscuros para la época , la DC le impuso un ayudante: Dick Grayson, el primer Robin. El Chico Maravilla demostró ser una incorporación muy valiosa que mató más de dos pájaros de un tiro.

Los superhéroes de la década del 40 solían trabajar solos y cada uno seguía un patrón ético que no era muy bien visto por los infantes. La violencia excesiva que mostraban las viñetas alejaba, en buena medida, el consumo de comics por parte de los niños. Cuando Robin entró en escena el problema fue resuelto debido a que los pequeños se sentían más identificados con la historieta, y de paso marcó el inicio de una política seguida por DC con personajes como el Shazam (Capitán Marvel). El nuevo compañero de Batman retocó la historia con un matiz más colorido (el traje es un contraste entre verde y rojo) y humorístico. Grayson era huérfano como Wayne pero demostraba que la lucha contra el crimen podía ir más allá de una solapada sed de venganza, por lo cual el murciélago abandonó su cruzada a muerte con los villanos para comenzar a encerrarlos en el asilo/prisión de Arkham.

El éxito de las aventuras del Dúo Dinámico fue tal que para 1940, además de aparecer en Detective Comic, crearon una publicación solo para ellos. Entonces aparecen los villanos clásicos de Batman como el Joker (Guasón), Penguin (Pingüino), Two Face (Dos Caras) y Catwoman (Gatúbela). La personalidad de los enemigos de Batman poco a poco se robó el protagonismo, de tal manera que actualmente son tan queridos por los lectores como el mismo héroe.

El año 1940 marcó el inicio de la Era Dorada de la DC. Batman, junto a Superman y Wonder Woman formaron la tríada de superhéroes más popular en la historia del comic, pero un no tan inesperado acontecimiento llegaría para cortar esa buena racha: el ataque a Pearl Harbor y la entrada de los Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial. Batman se convirtió en un panfleto político que luchaba en los frentes, capturaba espías nazis y proclamaba la unidad del pueblo norteamericano.

Batman y el síndrome del veterano

Una vez terminada la guerra, la venta de comics bajó y la DC estuvo al borde de la quiebra. Los superhéroes y la violencia en general comenzaron a ser rechazados por los estadounidenses. Después de colgar el uniforme y el fusil, Batman es prácticamente obligado a colgar también su capa. Parecía que con el fin de la guerra los superhéroes se quedarían sin empleo.

Las aventuras del Caballero de la Noche decayeron tanto en cantidad como en calidad. El macartismo posó sus ojos en Batman y censuró sus publicaciones debido al trabajo del psiquiatra norteamericano Fredric Wertham, quien afirmaba que las historietas promovían la violencia entre los jóvenes y veía un trasfondo homosexual en la relación entre el encapuchado y Robin. Por esto, hasta la década de los 50, Batman se limitaría a evitar invasiones alienígenas y salvar otros planetas sin apenas rozar a sus enemigos.

Estos años marcaron la Edad Plateada de los comics. Julius Schwartz fue el editor encargado por la DC para afrontar esta nueva era. El personaje de Batman fue renovado, incluido su uniforme; los villanos fueron mejor concebidos; a la familia del murciélago se sumaron Batwoman y Batgirl; y el renacimiento del murciélago acabó con la imagen de veterano de guerra. La solución fue crear universos paralelos. El personaje de Kane estaba envejecido y se hacía necesario narrar las aventuras de un nuevo Batman perteneciente a otro universo.

La idea de los universos paralelos trajo consigo toda una revolución en el mundo del comic debido a la posibilidad de explorar infinidades de alternativas a las historias clásicas. Todos los personajes de esta compañía comenzaron a tener sus múltiples universos y con el tiempo esta práctica se hizo característica dentro de la DC. La Timely, después conocida como Marvel, introdujo posteriormente estos cambios en su mundo ficticio con igual o mayor éxito que su rival.

La Edad Plateada abrió la posibilidad de crear historias donde Clark Kent era Batman y Bruce Wayne asumía la identidad de Superman, Catwoman llegaba a casarse con el murciélago y llegaban a hacer una familia o simplemente el vigilante de Gotham moría.

El caballero oscuro… bien oscuro

La década de los 70 dejó de lado las aventuras interplanetarias y coloridas de Batman para centrarse en su micromundo de Gotham City y hacerle ciertos retoques al personaje. Estos cambios radicales se debieron en gran medida a creadores como Neil Adams y Dennis O`Neill, quienes hicieron del murciélago un ser oscuro, extremadamente gótico y con un perfil psicológico tan peligroso y bien estructurado como el de sus villanos.

Los 80 siguieron la tónica de la década anterior, pero se enfocaron en la ambientación de la ciudad, algo que reflejó a la perfección Tim Burton en sus películas Batman y Batman Return. Hasta la llegada del nuevo milenio el personaje se reafirmó como el mejor superhéroe de todos los tiempos a medida que sus diversos creadores intentaban hacerlo más humano y, por ende, problemático. Comics como The Batfall, Batman Year One y The DarkKnight Return, y el mayor protagonismo de la batifamilia ayudaron a enriquecer la historia.

Este momento fue idóneo para la experimentación gráfica y de distintas narrativas en las historias del Caballero Oscuro. Los comics dejaron de mostrar las líneas perfectas y detalladas para abrir paso a nuevas creaciones y diseño de personajes. Otro de los cambios radica en que hasta el momento cada comic era contado por un narrador omnipresente y todo eso fue sustituido por monólogos del propio Batman o los puntos de vista de otros héroes, villanos, o personas comunes de Gotham.

Desde el año 2000 las historietas de Batman no han cambiado mucho. Solo apuntar que la imagen del personaje ha sido fuertemente influenciada por la versión cinematográfica de Christopher Nolan a tal punto que los comics copiaron no solo la vestimenta del murciélago sino hasta el diseño del batimóvil.

Más allá de las exitosas apariciones de este personaje en otros medios, Batman constituye el superhéroe (junto a sus villanos) mejor construido en la historia del comic. Sus historietas han dejado de ser entregas dominicales para convertirse en espacios de innovación dentro del género de los cuales han salido novelas gráficas de culto. Resulta curioso el éxito de este enmascarado dentro de una industria que vende al por mayor historias de seres con poderes sobrenaturales. Quizás sea porque rompe con el cliché del típico justiciero. Bruce Wayne nunca se disfraza de Batman, siempre ha sido Batman quien se disfraza de Bruce Wayne.

Comics recomendados

Arkham Asylum: Esta entrega se destaca por su buen trabajo gráfico y por intentar ahondar en la mente del Caballero Oscuro. La historia se desarrolla a lo largo de una noche en que los villanos de Arkham obligan a Batman a pasar con ellos el Día de los Inocentes.
A death in the family: En este comic la vida de Batman queda marcada por un hecho trascendental en su historia: el asesinato del segundo Robin, Jason Todd. Curiosamente la muerte de este personaje fue resultado de una votación telefónica que organizó la DC con sus fans.
Batman Year One: El relato, esta vez a cargo de Frank Miller, se centra en el primer año de Batman como vigilante de Gotham City. Aborda también su pasado, sus motivaciones, entrenamiento y los primeros villanos a los que tuvo que enfrentar.
The Killing Joke: Alan Moore fue el creador de esta entrega de Batman, pero decide enfocar la atención hacia la figura del Joker, inventando uno de los mejores orígenes de este personaje. En este comic el Joker está decidido a mostrar que hasta el hombre más bueno y cuerdo puede llegar a la locura y para ello decide experimentar con el comisionado Gordon.
The Dark Knight Return: Frank Miller, a diferencia de Year One, decide contar la última aventura de Batman. Nos presenta a un héroe envejecido y cansado que intenta poner fin a su carrera y dejar un legado a su ciudad. Otro de los aspectos extraordinarios de esta entrega es el combate entre un experimentado Batman y Superman.

(Tomado de Cachivache Media)

 

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